Sanidad obstaculiza que enfermos con cáncer sean atendidos en el IVO

Fachada principal del hospital Instituto Valenciano de Oncología (IVO) en el barrio de Campanar. JOSÉ CUÉLLAR

Envía un comunicado a todos los gerentes de los departamentos de salud públicos para recordarles que el hospital oncológico carece de concierto y que no se pueden derivar pacientes sin una autorización expresa

Por los pacientes que están en tratamiento, el IVO deberá remitir la autorización inicial

Sanidad rompe con el concierto que ha estado vigente desde hace más de 40 años

27/03/2017 07:20

La consellera de Sanidad, Carmen Montón, se ha fijado como uno de sus objetivos primordiales impedir, a toda costa, que los pacientes oncológicos de la Comunidad puedan optar a ser atendidos en el Instituto Valenciano de Oncología como ocurría hasta ahora.

Los gerentes de los departamentos de salud ya han recibido varias notificaciones por escrito por parte de la Conselleria de Micer Mascó en las que se les advierte de que el IVO ya no dispone de contrato desde el 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, “la atención oncológica que preste el Instituto Valenciano de Oncología a pacientes de la Conselleria tendrá el carácter de prestación no concertada”.

Aunque la mayor evidencia de que Carmen Montón ha empezado a cortar el flujo de personas con cáncer que iban hacia el hospital especializado en oncología es la advertencia que todos los gerentes y directores de hospitales tienen desde hace semanas en sus ordenadores.

En concreto, se avisa de que los enfermos que requieran atención en el IVO deberán ser derivados, con la autorización expresa “de la gerencia del departamento de salud”. Es decir, que se aplica el protocolo utilizado para centros no concertados y se elimina el procedimiento que funcionaba hasta la fecha y que permitía que los propios médicos especialistas en atención oncológica tramitaran los traslados al IVO cuando los enfermos lo requerían.

Un modelo que permitía que los pacientes pudieran acceder a los últimos tratamientos en radioterapia y quimioterapia y de la investigación oncológica que el equipo del IVO ha venido desarrollando desde el 1 de diciembre de 1976.

Con esta orden, redactada por el director general de Asistencia Sanitaria, Rafael Sotoca, el hospital oncológico de referencia deja de ser una alternativa para las personas que sufren cáncer y pasa a la categoría de hospital privado con relaciones esporádicas con la Administración. Un comunicado que rompe la tendencia de colaboración que ha mantenido el centro oncológico con la Administración sanitaria desde hace 40 años con los gobiernos socialista y del PP.

La prueba es que en la misiva se concreta que cuando se deriven pacientes al IVO “deberán ser registrados en la aplicación Concert por los servicios de admisión de cada hospital público”. Incluso se obliga al Instituto Valenciano de Oncología a que confirme -por cada paciente que se encuentre actualmente en tratamiento- la “autorización inicial por la que comenzó su tratamiento”. En estos casos el IVOdeberá remitir las autorizaciones a la Unidad de Documentación Clínica y Admisión (UDCA) “del departamento correspondiente”.

En otra carta posterior que envió de nuevo Sanidad a sus gerentes alertaba a los propios responsables del IVO de que debían informar a los enfermos que fuesen a sus instalaciones de Campanar para recibir tratamientos oncológicos de que solamente serán atendidos si disponen de la autorización de la gerencia de su departamento de salud, ya que disponer de la derivación de su oncólogo no será suficiente.

Llama poderosamente la atención que en el texto se exponga que sólo se de opción de ser atendidos en el Instituto Valenciano de Oncología cuando los enfermos exijan ser asistidos con insistencia: “Si insisten en ser vistos en el centro, aportarán la información clínica necesaria para que las inspectoras de la Conselleria de Sanidad delegadas en el IVO la revisen”.

Una vez revisada la documentación y valorada, los pacientes que reclamen con contundencia ser asistidos podrán ser autorizados para ser admitidos en el centro oncológico. Aunque la burocracia aumenta porque, en ese momento, el IVO deberá “enviar esta autorización a la UDCA del hospital que corresponda al paciente para que desde allí se introduzca en el programa Concerts”. Si todo el proceso se logra, finalmente el IVO podrá dar cita al enfermo para que inicie la asistencia.

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