Expedientan a una enfermera embarazada por negarse a manipular un 'biopeligroso'

Exigió una campana de seguridad para realizar la mezcla y sus responsables del Clínico no hicieron caso

26/03/2017 09:04

Resulta difícil de entender cómo la Conselleria de Sanidad ha podido incoar un expediente informativo y luego convertirlo en disciplinario contra dos enfermeros que intentaron hacer bien su trabajo. Cuesta comprender esta situación porque los dos sanitarios pidieron seguir el protocolo de seguridad que imponen todas normativas, nacionales y internacionales, para preparar los medicamentos biopeligrosos pero los responsables del Hospital Clínico de Valencia se lo impidieron y les acusan de negarse a cumplir con una orden.

Y es que sólo se puede calificar de inexplicable el hecho de que uno de los expedientes recaiga sobre una mujer, que por su situación de embarazo, y ante el riesgo que suponía para su feto la manipulación del fármaco cancerígeno, solicitó las medidas de seguridad y como no se las ofrecieron se negó a poner en peligro la vida que alberga en su seno.

Desde la Conselleria de Sanidad sólo se escudan en que el expediente disciplinario “se debe a que los enfermeros dejaron sin tratamiento al paciente”, y no contempla otras variables como que los sanitarios exigieron, antes de poner en marcha su trabajo, todas las garantías de protección para la preparación de medicamentos biopeligrosos, porque haber realizado la mezcla sin seguridad supondría haber incumplido la normativa que establece el sistema de cómo se deben preparar las dosis de estos fármacos de alta toxicidad y, además, habrían quedado, ellos mismos, expuestos a las inhalaciones del Micofelonato. Sobre el biopeligroso las guías de seguridad hospitalaria alertan de que existe “un mayor riesgo de que el Micofenolato cause aborto (pérdida del embarazo) durante los primeros 3 meses del embarazo o causará que el bebé nazca con defectos congénitos”.

Un extremo que afecta especialmente a la enfermera gestante que advirtió de su situación, aunque su jefa hizo caso omiso y no proporcionó la campana dónde debía realizarse la fórmula química.

En su declaración ante los instructores, la trabajadora del Clínico aclaró que en “ningún momento se negó a administrar la medicación ni a prepararla dentro del protocolo que tiene la unidad”. Y recordó que la supervisora les había enviado el protocolo de biopeligrosos “en septiembre. Estaba colgado en el tablón de anuncios de la unidad plastificado. Había uno en cada unidad y había un resumen del procedimiento”. Con tanta información, era razonable que los enfermeros temieran la preparación de los fármacos cancerígenos.

Los instructores preguntaron también si se había suministrado en alguna ocasión el fármaco peligroso al paciente. Una cuestión que la investigada respondió de forma rotunda: “No. El paciente llevaba unos días en la unidad. Al ver el protocolo la compareciente llamó al servicio de Farmacia y le remitió al protocolo que consta y allí se le dijo que ese medicamento había que prepararlo en campana, pero se remitía para que lo preparasen en la unidad porque en Farmacia sólo tenían una campana y no tenían capacidad para preparar todos los medicamentos del hospital”. Aunque la información que resulta trascendental para el caso es la que confirmó que “al preguntarle (al servicio de Farmacia del Clínico) si una embarazada podía preparar o administrar ese medicamento, se le manifestó que no”.

Sobre su negativa a preparar las dosis de los pacientes, la investigada argumentó que con la “contestación del farmacéutico, informó a la supervisora quien dijo que hablaría con el adjunto de enfermería y con el farmacéutico”. La enfermera encausada desveló que un médico había dicho “delante de todo el mundo” que para qué les daba este tipo de información de productos peligrosos, y que “cuando menos información diera menos problemas darían”.

La compareciente informó al jefe de sección de la REA (Reanimación) y habló con la médico adjunto que llevaba al paciente y con la residente. A las tres personas la enfermera les explicó que no iba a preparar el biopeligroso y, posteriormente, cuando “la supervisora vino con un sistema de transferencia de medicación no homologado, la compareciente le dijo que si se preparaba con el protocolo ella lo hacía y si no, no”, según obra en el informe de los instructores.

Ante estos hechos surge la duda de por qué no se encomendó la realización del fármaco peligroso a los responsables de la farmacia del Clínico o a otros profesionales de enfermería del centro que no fueran gestantes o, por último, ¿cuál fue el motivo para que la supervisora, ante el conflicto de la embarazada, no ofreciera otro fármaco alternativo?

Cuestiones que pueden motivar al instructor del caso el traslado de oficio al Ministerio Fiscal ante posibles delitos cometidos por los responsables del hospital de Blasco Ibánez. En concreto, porque se podría haber atentado contra el artículo 316 del Código Penal que recoge la infracción de las normas de prevención de riesgos laborales y que impone que los centros públicos están obligados a facilitar todas las medidas de seguridad necesarias y establece penas que van desde los seis meses a los tres años de cárcel.

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