Rafael Blasco recibía sobres con dinero de la cooperación en las Cortes valencianas

Rafael Blasco, el conseller de Solidaridad y Ciudadanía, el día que conoció la primera sentencia del ‘caso Cooperación’. GERMÁN CABALLERO

«Augusto Tauroni y Rafael Blasco mantuvieron muchas conversaciones telefónicas donde concertaron numerosas citas, contactos de los que se infiere una relación estrecha o de amistad, distinta a la mantenida entre un conseller y el presidente de una ONG que concurre a las convocatorias públicas de subvenciones».

Es una de las conclusiones a la que llega la Fiscalía Anticorrupción para acusar a la banda que dirigía el ex conseller Rafael Blasco y solicitar penas que superan los 160 años de prisión por las piezas dos y tres del denominado caso Cooperación o caso Blasco, el procedimiento que ha sacado a la luz mordidas en inversiones públicas contra el hambre, el sida o la violencia infantil.

Según el ministerio fiscal, la trama «solía entregarle a Rafael Blasco con regularidad pequeñas cantidades de dinero en metálico que le entregaba directamente o en sobres a través de su secretaria personal Mª Ángeles Rincón». Era habitual que su corruptor, el empresario Augusto Tauroni, indicase a su hermano, Arturo, o a Maribel Castillo, una de sus colaboradoras, «que llevasen sobres a Blasco a través de su secretaria a la sede de les Cortes Valencianas, quedando bien en su despacho, bien en la Casa de los Caramelos», en la calle Navellos de Valencia, junto al Parlamento autonómico.

El escrito de acusación presentado al juzgado por uno de lo tres delegados de la Fiscalía Anticorrupción en Valencia, el fiscal Vicente Torres, recoge el manual que siguieron los investigados para cambiar los criterios de evaluación de proyectos y alterar el destino de las subvenciones.

Rafael Blasco, quien ha sido conseller con gobiernos del PSPV y el PPCV, como conseller de Solidaridad que fue, desde junio de 2007 a junio de 2011, tenía entre sus obligaciones la adjudicación y distribución de los fondos públicos de su Conselleria.

Blasco era «quién dirigía de hecho y de derecho la Conselleria, quién marcaba el camino a seguir y quién se encargaba personalmente de que se cumpliesen las órdenes que impartía», explica la Fiscalía. Tauroni, «era amigo personal de Rafael Blasco en el momento de cometerse los hechos», amistad que «provenía del hecho de haber sido socio de su hermano, Bernardo Blasco», en la mercantil Grupo Apelcine SL desde el 21 de marzo de 1997.

«También por el trato derivado -continúa el fiscal Torres- del hecho de haber recibido directamente desde el año 2001» a través de diversas mercantiles «contratos públicos de las Consellerias de Bienestar Social, Medio Ambiente y Urbanismo y Sanidad».

Los contratos a favor de Tauroni llegaron desde el mismo momento en el que Rafael Blasco «fue nombrado Conseller en los gobiernos del PPCV». Según las conclusiones provisionales de la Fiscalía, «esta relación de amistad derivó en un concierto de voluntades» por el cual Blasco, al que llamaban conill o Roger Rabbit, en su condición «de conseller de Solidaridad adjudicaba subvenciones para proyectos de cooperación internacional a Augusto Tauroni», bien a través de la Fundación Entre Pueblos -posteriormente a consecuencia de un litigio con otra ONG del mismo nombre, se denominó Fundación Hemisferio-, bien a través de otras pequeñas ONG controladas por la Fundación Hemisferio». La adjudicación de estas subvenciones a la ONG de Tauroni o a las ONG controladas por él tenía como finalidad, a juicio del fiscal, «el enriquecimiento personal de Augusto Tauroni y el de Rafael Blasco y Marc Llinares», que fue en este periodo jefe de área de Cooperación.

Tauroni nunca se había dedicado a la realización de proyectos de cooperación, pero «ante la oportunidad de obtener fondos públicos» entró en el sector para ganar al menos «un 50%» de la subvención.

La Fiscalía ha acreditado que muchos de los proyectos solidarios adjudicados a Tauroni no se realizaban y parte del sobrante se utilizó para pagar comisiones. En una ocasión, cuando Tauroni estaba en Miami gestionando la compra de su segundo apartamento en el 200 de Byscayne Blv., «ordenó a través de correo electrónico el pago a Rafael Blasco de 5.000 euros provenientes de subvenciones concedidas a Esperanza sin Fronteras».

En un correo remitido a Tauroni el día 27 de julio de 2011, sus colaboradores le trasladan que el «paquete que tenía que darme jj me comenta que 5 son para el conill y 3.200 son para la negra y el resto para su empresa».

Al parecer, con «la negra» o «la reina», la trama se refería a Christine Bernardette, presidenta de Asade, y la llamaban así por el color de su piel. Asade había obtenido ayudas para proyecto humanitarios en Camerún y Mauritania pero el dinero se habría destinado a otros fines.

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