La otra 'hipoteca' del PP: 8.172 millones a pagar hasta 2034

El gasto comprometido por el gobierno anterior en obras y servicios que aún no se han pagado llega a suponer el 12% de los presupuestos

Hay facturas no contabilizadas de 1997 y 1999

12/12/2016 07:56

La deuda de más de 42.000 millones que arrastra la Comunidad Valenciana no es la única hipoteca que se ha encontrado el Consell. Desde el cambio en el Palau al año 2034, la Generalitat deberá pagar una factura de 8.172 millones por servicios, infraestructuras o concesiones cuyo desembolso el PP aplazó para las próximas décadas. Según el detalle de los gastos plurianuales que, como novedad, figura en los Presupuestos de la Generalitat de 2017, estos compromisos por acciones ideadas por gobiernos de otro color político obligan al Consell a gastar un bocado importante de sus cuentas; llegan incluso a suponer el 12% de algunos ejercicios.

La contabilización de este gasto comprometido ha supuesto una amarga sorpresa para los responsables de la Conselleria de Hacienda. Fuentes de la misma explican que de esos 8.172 millones, 7.984 sí que estaban contabilizados por el Gobierno anterior de manera que, a la hora de elaborar los presupuestos, ya se sabía cada ejercicio cuánto se tenía que invertir para ir amortizando la hipoteca. El problema surgió con 188 millones que no aparecían. Estos corresponden a la amortización de dos de las tres emisiones de bonos que se hicieron para financiar infraestructuras de las universidades entre 1997 y 1999, hace ahora casi 20 años.

Esas emisiones, explican fuentes de Hacienda, no estaban contabilizadas en los compromisos plurianuales y han supuesto «un golpe» a las cuentas de este año puesto que, además de lo ya previsto, se han tenido que añadir casi 100 millones por el pago de la segunda emisión de bonos (89 millones más 10 de intereses). Esta sorpresa fue la que hizo que el presupuesto global de la Comunidad para el año que viene aumentara el 3,3% en lugar del 2,8%.

Los compromisos incluyen gastos de todo tipo, desde las concesiones sanitarias o infraestructuras hasta obras en marcha, algunas ya ejecutadas pero con la factura todavía por abonar. Para este año que ya termina, el primer presupuesto del actual Gobierno, los gastos ya comprometidos ascendían a 1.641 millones, el 12% de todas las aspiraciones no financieras. Para el próximo ejercicio, el gasto plurianual supone 1.278 millones, el 9% del total del gasto no financiero.

Dos cantidades que superan con creces el dinero que tienen 8 de las 10 consellerias, incluido Presidencia. Sólo Sanidad y Educación cuentan con más dinero que el previsto para pagar obras de otros ejecutivos.

Por suerte para el Consell, tras los ejercicios de 2016 y 2017, el impacto de los gastos comprometidos se reduce paulatinamente a partir de 2018 hasta llegar a una cantidad menor de 345 millones que deberá pagarse en el presupuesto de 2023. Los mayores problemas del próximo quinquenio se podrían producir en 2022 cuando el gobierno que esté (en 2019 hay elecciones) tenga que afrontar otro de los bonos para financiar infraestructuras universitarias.

El otro gran peligro es en 2024, cuando el gasto ya comprometido vuelva a incrementarse hasta los 1.154 millones de euros. Para los nueve años siguientes apenas se tendrán que afrontar pagos por valor de 130 millones.

La mayoría de los gastos son del capítulo correspondiente a la compra de bienes corrientes y gastos de funcionamiento que suponen más del 80% del gasto comprometido. Además, hay que afrontar 611 millones de transferencias corrientes; 473 de inversiones reales (todas a pagar antes de 2020) y casi 29 millones en gastos financieros.

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