El plan B del plurilingüismo

El conseller Vicent Marzà, en las Cortes, conversa con el presidente Ximo Puig junto a Mónica Oltra y Gabriela Bravo. JOSÉ CUÉLLAR

Con la entrada de lleno en el mes de julio, la Conselleria de Educación comienza a dejar entrever cuáles son sus cartas para afrontar el inicio de curso en septiembre con uno de sus proyectos estrella suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana: el decreto de plurilingüismo. La decisión del Alto Tribunal de paralizar la norma en pleno proceso de admisión escolar y meses después de su entrada en vigor -con lo que los colegios ya habían cambiado sus programas lingüísticos-, ha tirado completamente por tierra la hoja de ruta de la Conselleria.

Primero se confió en que el «aval» del Ministerio de Educación -que no recurrió el decreto- y el recurso de la Generalitat contra esa suspensión cautelar acabarían por levantarla. Cuando esto no sucedió, la Conselleria activó la maquinaria jurídica con el encargo de un informe a la Abogacía de la Generalitat para que determinara qué había que hacer a partir de ahora. La respuesta fue que, de momento, los colegios no tendrían que hacer ningún cambio. El mensaje que el conseller Vicent Marzà se ha esforzado por transmitir desde entonces, por tanto, es de «tranquilidad».

Sin embargo, el malestar entre la comunidad educativa por la falta de instrucciones, con peticiones incluso de repetir la admisión escolar, ha ido en aumento precisamente por la incertidumbre que se cierne sobre la ‘vuelta al cole’. La pregunta que resume la gran incógnita es simple: ¿Qué programa lingüístico deben aplicar en septiembre los centros? Desde un primer momento, el Consell dejó claro que el decreto de 2012 del PP no era una opción. ¿Cuál era entonces el plan B si no se quería volver al decreto de 2012 y el de 2017 está suspendido?

A estas preguntas se comienza a dar ahora respuesta. Las instrucciones de inicio de curso, que a estas alturas ya deberían conocerlas los centros para planificar la entrada a las aulas en septiembre, comienzan a negociarse la próxima semana con los sindicatos. Según el borrador que ha adelantado Europa Press, «los centros de Educación Infantil y Primaria públicos o privados concertados aplicarán los proyectos lingüísticos de centro que tengan autorizados por la Conselleria de Educación».

Y esos proyectos lingüísticos son justamente los que se derivan del decreto ahora suspendido, ya que fueron votados por los consejos escolares y aprobados por la Administración educativa previamente al auto del TSJ (recurrido por la Generalitat ante el Tribunal Supremo). Este es el argumento en el que se basa la Abogacía de la Generalitat, que entiende que el decreto no puede desarrollarse con nueva normativa, pero que tampoco la suspensión cautelar puede producirse con efectos retroactivos. Dicho con otras palabras, no hay marcha atrás ni en el proceso de admisión escolar ni en la aprobación de los proyectos lingüísticos de los centros.

En el borrador de las instrucciones de inicio de curso, además, se contempla que «las diferentes áreas presentes en el currículum de Primaria se impartirán de acuerdo a los proyectos autorizados conforme establece el decreto que regula el currículum de Primaria». Este decreto fue aprobado también por el pleno del Consell el viernes.

Al igual que sucede con el documento de las instrucciones, el decreto de Primaria no hace ninguna referencia al de plurilingüismo. Esta norma es la que había esgrimido la Conselleria en un principio al Ministerio para evitar que recurriera su regulación del nuevo modelo plurilingüe. Ante la duda del Gobierno central de si se discriminaría al alumnado que optase por los niveles plurilingües bajos y, en consecuencia, por los programas con más presencia de castellano y menos inglés, el Consell respondió remitiéndose a la regulación del currículum de Primaria: sería aquí donde incluiría horas de libre disposición para que los centros incrementasen la exposición al inglés.

Sin embargo, la suspensión cautelar ha obligado a un cambio de planes. La norma de Primaria recoge esas tres horas y media de libre disposición -es decir, que los centros pueden elegir libremente a qué las dedican-, aunque no necesariamente tendrán que destinarse todas a idiomas.

Lo que dice el decreto de Primaria, que se publicará la próxima semana en el DOGV, es lo siguiente: «Los periodos lectivos semanales de libre disposición se pueden asignar a varias áreas o a proyectos interdisciplinares, cuyos objetivos sean asegurar al alumnado la adquisición de las competencias y los objetivos del currículo, especialmente a mejorar la competencia comunicativa oral del alumnado». Además, «a este último aspecto no se dedicará menos de una hora».

Por otro lado, aspectos como la dotación de horas adicionales de profesorado para los planes contra el fracaso escolar o las estancias de los docentes en el extranjero han tenido que adjudicarse según otros criterios para desvincularse de la norma suspendida.

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