Crespo señala a los directivos de la CAM como culpables de la quiebra

Vista de un monitor de la sala de prensa de la Audiciencia Naciona de la declaración de Modesto Crespo ,ayer en la segunda jornada del juicio del ‘caso CAM’. FERNANDO VILLAR / EFE

El expresidente de CAM asegura al tribunal que él era un «mero instrumento» en la entidad y que eran los ejecutivos los que decidían todo

«No tenía conocimientos técnicos y contables», afirma. Argumenta su ignorancia en banca para tratar de evitar su responsabilidad

Y Modesto Crespo se hizo el sueco. El que fuera el último presidente de Caja Mediterráneo, ungido por Francisco Camps a las altas esferas de las finanzas españolas, reconoció ayer su absoluta ignorancia en la gestión bancaria ante el tribunal de la Audiencia Nacional que le juzga a él y a otros siete exdirectivos por llevar a la entidad alicantina a la quiebra.

Crespo esgrimió su desconocimiento del mundo de la banca para tratar de eludir su responsabilidad en el crack de la que fue la cuarta caja de ahorros de España (el rescate costará 11.000 millones), argumentando, como ya había hecho en otras ocasiones, que él no tenía poderes ejecutivos y que confiaba en la experiencia de la gente de la casa. Su versión de los hechos, hasta el momento, convence al fiscal, que no le atribuye ningún delito en esta causa. No sucede lo mismo con la acusación particular y el Fondo de Garantía de Depósitos, que reclaman nueve años de cárcel por estafa continuada y falsificación de las cuentas (la caja presentó 39 millones de beneficio en marzo de 2011 y luego el Banco de España situó las pérdidas en 1.136 millones).

Crespo aseguró durante su declaración que «hasta quince días antes» de la intervención de la entidad por parte del Banco de España (22 de julio de 2011) las noticias sobre el estado de la caja «eran siempre positivas», informa Efe. No obstante, en diciembre de 2010, con Crespo en la presidencia, la CAM recibió un exhaustivo informe del Banco de España en el que se exigía a la entidad enderezar su rumbo; no en vano, el supervisor emitió un requerimiento a la caja en el que se le exigía dotar 1.037 millones de créditos de dudoso cobro que tenían la consideración de normales en los balances de la caja.

Crespo respondió ayer a las preguntas del Fiscal, y dijo que nunca tuvo constancia de que hubiera irregularidad alguna en la situación de la CAM, cuyas cuentas se aprobaban «por unanimidad» sin que él tuviera que hacer uso de su voto de calidad y con el respaldo de la firma auditora KPMG.

Además, recordó que la propia ministra de Economía en la época, Elena Salgado, se refirió en alguna ocasión a la buena salud de las cajas de ahorros. Asimismo, relató que, una vez que el Banco de España intervino la entidad, en julio de 2011, no tuvo ninguna relación con los administradores designados por el supervisor, y que su labor al frente de la entidad, entre junio de 2009 y julio de 2011, se limitó a «ayudar» en lo que pudo, pues carecía de «conocimientos técnicos y contables». Pese a ello, la CAM le asignó un sueldo anual de 300.000 euros por presidir la sociedad Tinser Cartera, una empresa de la caja.

Su papel

El empresario señaló que «confiaba» en el criterio de otras personas que trabajaban en la CAM desde hacía más de 35 años, y prácticamente no intervenía en nada, ni siquiera en fijar o acordar las retribuciones de los consejeros o directivos (entre las acusaciones figura el reparto irregular de 47 millones entre los altos cargos). A preguntas del letrado del FGD, Carlos Gómez Jara, negó que «firmara papeles en blanco sin conocer su contenido», pero sí admitió que si la exdirectora general Dolores Amorós, o el exdirector general de Planificación y Control Teófilo Sogorb, le presentaban documentos para su firma «no tenía por qué desconfiar». Si están mintiendo, apuntó, «es su problema, no el mío», ya que su misión era fiarse «de lo que estos señores pudieran hacer por su trabajo profesional; a mí, un mero instrumento, no me preguntaban nada porque mi opinión no les servía».

Aunque en un acta de julio de 2011 figura que Crespo informó al consejo de administración sobre el contenido de una visita que hizo al Banco de España, declaró que no la recuerda, que en todo caso quizás se produjo «acompañando a algún director», y reiteró que «nunca» acudió al supervisor de forma individualizada. A preguntas del letrado de la Fundación CAM incidió en el hecho de que «ni preparaba ni formulaba las cuentas, aprobarlas sí, pero elaborarlas en absoluto», algo imposible dada su falta de conocimientos técnicos.

El acusado agregó que no participó en una de las reuniones mantenidas entre directivos de CajaAstur, Caja Extremadura y Caja Cantabria en Elche para integrar a estas entidades porque no tenía «conocimiento» de los hechos que se iban a tratar, y añadió lo siguiente: «Yo presidía la Junta Rectora del Patronato del Misterio de Elche y el sábado por la mañana no asistí a esa reunión porque no tengo conocimiento y no había lugar. Me dediqué acompañar a las señoras que vinieron y les llevé a visitar ‘outlets’ porque querían verse zapatos, bolsos y más menesteres». Crespo fue increpado a la salida de la Audiencia Nacional por afectados por la compra de cuotas participativas.

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