Semedo, la opción B del Barcelona que empieza a inquietar a la masa social

13.07.201720:09 H. – Actualizado: 4 H.

El FC Barcelona continúa con su particular verano deprimente en el que, uno tras otro, se han ido cayendo las primeras opciones para reforzar la plantilla y la afición mira ya con clara desconfianza los movimientos de una directiva en entredicho por las continuas noticias negativas que les afectan y por el momento incapaz de cerrar un fichaje que ilusione. Ya tiene atado a Semedo, el primer fichaje de verdad ya hecho oficial, pero el defensa del Benfica no entusiasma, es la realidad. El precio, importante, pues el club deberá pagar al Benfica 30 millones de euros, quedando otros 5 en el aire, que se abonarán, llegado el caso, siempre y cuando se cumplan determinadas condiciones.

Descartados Verratti, Dembélé y Bellerín, este jueves viajaron a Lisboa el secretario técnico, Robert Fernández, el directivo Javier Bordas y el director de fútbol, Rául Sanllehí. Según adelantó ‘Rac1’, el objetivo del viaje era rebajar los 30 millones de euros con los que el Benfica tasó a su lateral Nelson Semedo, ‘Nelsinho’, cuyo representante es Jorge Mendes y que no provoca entre los seguidores culés ni frío, ni calor. Lo mismo pasa con Paulinho y el mercado de fichajes chino se cierra de inmediato. El brasileño era otra opción B y el Guangzhou Evergrande se niega a negociar, pero aunque en el último momento haya un giro de los acontecimientos, Paulinho no deja de ser un jugador de 29 años al que apenas se conoce y que está jugando en la Superliga china, cuyo nivel dista mucho de la española y de la exigencia de un club como el Barça.

Hasta el 31 de agosto hay tiempo para fichar, repiten como un mantra desde las oficinas del Barça para que el mensaje cuele y el gallinero no se alborote, pero aumenta la sensación de falta de previsión, de organización, y las dudas se cuelan sin remedio entre la masa social. El fichaje de Dani Ceballos por el Real Madrid hizo crecer las sospechas de que el Barcelona no está haciendo los deberes como se le suponía, sobre todo después de una temporada en la que solo se conquistó la Copa del Rey y siendo testigos, sobre todo, de cómo el máximo rival, el Madrid, conquistaba el doblete.

Josep Maria Bartomeu, un presidente cada días más discutido. (EFE)
Josep Maria Bartomeu, un presidente cada días más discutido. (EFE)

El ‘caso Rosell’

Y si en fútbol están así, con pinta de desorientados, en la sección de baloncesto, después de una temporada ruinosa, sonrojante, el club se puso como objetivo prioritario fichar como entrenador a Sarunas Jasikevicius, que ha ofrecido su primera entrevista desde que rechazó la oferta azulgrana al diario ‘Mundo Deportivo’. Y el titular es demoledor: “La oferta del Barça era la peor de todas las que tenía”.

Y mientras deportivamente los días transcurren con más pena que gloria, a nivel institucional el asunto no mejora precisamente. El club empieza a verse ya manchado por el ‘caso Rosell‘. Su testaferro y amigo Shane Ohannessian trabajó a cuenta del Barça hasta el día de su detención junto al ex presidente del Barcelona. El Barça le contrató, tal y como desveló la ‘Cadena Ser’, para buscar patrocinios en África a razón de 180.000 euros por dos años, y lo hizo el pasado mes de marzo, con Bartomeu como presidente y cuando la operación contra Rosell ya había comenzado.

La sombra de Sandro Rosell planea sobre la gestión de Bartomeu. (EFE)
La sombra de Sandro Rosell planea sobre la gestión de Bartomeu. (EFE)

Bartomeu no tiene la culpa de nada

Ohannessian está en libertad con cargos, le han retirado el pasaporte y está acusado de blanqueo de capitales. Paralelamente, según un informe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) y del Cuerpo Nacional de Policía, Rosell estaría involucrado en un caso de sobornos a dirigentes con derecho a voto en la elección del Mundial del 2022, que se organizará en Qatar. ¿Y a quién sobornaba? A dirigentes africanos de la FIFA para que votaran al país asiático, que le pagó 30 millones de euros por sus servicios durante ocho años. Curioso, justo donde su amigo y testaferro Ohannessian trabajaba para el Barcelona para conseguir patrocinios hasta que le detuvieron.

El Barça no ha negado la relación con el libio, pero Bartomeu ha vuelto a recurrir al ‘yo no tengo la culpa de nada’. El presidente sigue sin ofrecer la rueda de prensa que anunció cuando concluyó la pasada temporada. A cambio, y sabiendo que tras las informaciones de ‘TV3’ sobre el negocio de los asientos liberados por los socios no podía permanecer callado, va ofreciendo diversas entrevistas particulares. Este jueves le toco a ‘El Periódico’ y el máximo dirigente azulgrana se sacudió la responsabilidad de la contratación de Ohannessian: “El área comercial contrató a su empresa en marzo para un trabajo en África de búsqueda de patrocinios. Y cuando apareció este ‘affaire’ se le rescindió el contrato. Trabajó hasta finales de mayo. Es una empresa de márketing deportivo experta en África. Es un contrato que firma el área comercial, no lo firma el presidente. En el momento en que aparece el vínculo, se rompió y ya está”. Y circulen, que aquí no ha pasado nada.

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