El Valencia ya es semifinalista y ve más cerca la Euroliga

Dubljevic y Diot festejan el triunfo ante Vezenkov y Koponen. ACB MEDIA

El equipo de Bartzokas cae eliminado en cuartos ante el Valencia (2-1) después de disputar la final de la Liga ACB durante los últimos 10 años

El equipo evidenció la ristra de errores que le han conducido al fracaso

No queda nada del Barcelona. Ha estallado en mil pedazos desde su propio corazón, tras una nefasta planificación, ocho fichajes durante toda la temporada, una ristra de lesiones de todo tipo y gravedad, una desidia alarmante, un entrenador al que nadie cree y un equipo sin alma. Los azulgrana llevaban 10 años sin perderse una final de la Liga ACB, pero tendrán que ausentarse por mala conducta este curso. Y de paso sumarán su tercer curso sin posar sus labios en un título importante y su tercera eliminación en los cuartos de final. Todo, ante un Valencia que tenía muchas de esas virtudes que anhelan los barcelonistas. No podía acabar de otra manera esta historia que con una derrota dolorosa y una implosión ensordecedora. Habrá que reconstruir donde ahora hay escombros. [Narración y estadísticas (67-64)]

La temporada del Barça ha hecho sangrar sus encías y ha astillado sus dientes de tanto apretarlos. Y así ha sido hasta el final. Un sonrojante parcial de 12-0 como aperitivo, añorando a un lesionado Moussa Diagne, que no reprimía sus lágrimas en la grada y con Ante Tomic dejándose la piel como único pívot, propició que los azulgrana tuvieran que sudar más de la cuenta de nuevo. Ahí puede pasar de todo.

Lesión de Claver

Igual le abofeteaban que reaccionaba con dos triples salvavidas de Brad Oleson y Petteri Koponen. O salía del pozo con la ayuda de un sensacional Alex Renfroe, aunque el grupo al instante resbalaba y caía al vacío. Y mientras Víctor Claver segaba a Bojan Dubljevic hasta lastimarse una rodilla, Fernando San Emeterio lograba puntos salvadores para los valencianos.

El partido era una oda a la irregularidad, un homenaje a los errores constantes y una fiesta loca del miedo. Ante tanta locura, era imposible que nadie coordinara el bote del balón con el tiro, con 12 de 29 en lanzamientos de dos para los locales y 15 de 31 para los barcelonistas. Las muñecas tiritaban constantemente. Al menos, los azulgrana no perdían la mirada al Valencia, incapaz de escapar del lazo que le unía al electrónico aunque bregara para aspirar a las semifinales y así poder aspirar a regresar a la Euroliga.

Rice y el canto del cisne

Después de un tercer cuarto en el que sólo faltó que se abriera el techo de La Fonteta y apareciera un ovni, en el último acto el Barça abrió los ojos cuando vio la guadaña dando vueltas por su área, después de que Joan Sastre anotara de tres y provocara que el pabellón oliera a pólvora. Ahí se desperezó Tyrese Rice tras emular a una marmota, dormido a pesar del ruido durante los 25 minutos anteriores.

El talento de alguien llamado a ser un líder llegó tarde, demasiado tarde. Como ha sido toda la temporada no sólo con él, sino con la gran mayoría de sus compañeros. Sin ir más lejos, el equipo añoró los tiros libres de Tomic y rezó para que un triple de Renfroe y del base norteamericano pusiera por primera vez a los barcelonistas por delante en el marcador a escasos segundos del final. Y de repente, el estallido ensordecedor. Hacía tiempo que la mecha estaba encendida. La explosión del Barça era un hecho. Habrá que ver qué queda.

Let’s block ads! (Why?)

Notas recomendadas

Déjanos tu comentario, tu opinión importa