El Valencia fía su suerte a la Fonteta para alcanzar las 'semis' tras caer en Barcelona (91-79)

Renfroe busca el aro tras superar a Sikma y San Emeterio. ACB MEDIA

El base, autor de 16 puntos y seis rebotes en 20 minutos, comanda las operaciones del equipo de Bartzokas ante un rival que llegó a perder por 20

El sábado (18:00 horas) se juega en La Fonteta el tercer y decisivo partido

El Barcelona apura su vida extra, sabedor de que las anteriores acabaron en el cubo de la basura. No le queda otra que jugar con la navaja en el cogote ante el Valencia, sobre todo después de que le abofeteara inmisericordemente hace unos días. Ahí, al borde del precipicio, apareció el sudor en el rostro de los azulgrana, quienes pasaron de emanar líquido por el bochorno a hacerlo anoche por agotamiento. Ya era hora de que jueguen sin pensar en el nombre que tienen serigrafiado en la espalda, y sí en el talento que les queda. [Narración y estadísticas (91-79)]

De ese modo recuperaron el pulso, gracias también a esa solidez que propuso Georgios Bartzokas en sus primeros días y que luego quedó desintegrada en el parqué. También, por la inesperada aparición de Alex Renfroe, quien se puso a bailar en la pista tras colarse con calcetines tenis sin que lo pillaran los guardias de seguridad. Suyo fue el liderato de un Barça sin alma que exprime los últimos impulsos de su orgullo, que no de su corazón, ante un Valencia que reaccionó sin suerte, pero que dispone del factor pista este sábado. Ahí se sabrá si extermina un proyecto que pide a gritos clemencia o revive.

Lesión de Diagne

Al menos, el Barça volvió a caminar erguido tras arrastrarse en La Fonteta. Con Renfroe y Moussa Diagne, quien acabó lastimado como suele ser habitual este curso en el grupo, ejemplificando lo que es el amor propio, el equipo salió con la solvencia que no mostró en Valencia. También, con el rojo de la vergüenza en su rostro y un ímpetu inédito que propició un arreón en el segundo acto tras un inicio muy igualado.

A partir de ese instante, daba gusto ver al Barça y reparos al Valencia, desconocido cuando los azulgrana reaccionaron y se llegaron a situar 17 puntos por delante. Los barcelonistas defendieron su aro y desgastaron el otro, conscientes de que tenía una oportunidad de oro para devolver la jugarreta. Con Renfroe adjudicándose un papel de monarca inédito hasta la fecha (12 puntos hasta el descanso, 16 y 5 rebotes en total) y una agresividad no vista en el Palau antes, se veía a leguas que la bofetada aún escocía. Por ejemplo, encestando 12 triples de 26, cuando hace días fueron 5 de 20.

Cultura del esfuerzo

El Valencia se aferró a Sastre (17 puntos) y Vives (14). No le fue mal, como quien reza antes del examen y aprueba. Ante un adversario excesivamente confiado, puso contra las cuerdas a los barcelonistas, aunque pronto se escaparon. Ahí reapareció Renfroe para desquiciar a los visitantes, quienes poco pudieron hacer ante la sorprendente velada del base, quien se fue entre aplausos.

Parece que los azulgrana, de tanto estamparse contra la camiseta naranja hace poco, leyeron el mensaje de la cultura del esfuerzo, como si hubiera que recordárselo por ahí a la gente. Aunque no les fue más tenerlo claro, por mucho que el resto del encuentro fuera un quiero y no puedo valenciano mientras el Barça defendía su renta y rezaba para no perder su última vida en La Fonteta. Todo o nada allí. El acceso de un Valencia que quiere volver a pasear por Europa o el de un equipo azulgrana que no quiere refrendar una temporada calamitosa.

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