Tomemos un café y te cuento.

Y un día te das cuenta de que nada es para siempre y que como dice la palabra no hay contenido en la nada, ni existe el termino siempre, o al menos en nuestro diccionario.

Extrañas criaturas que teniendo un cuerpo mortal nos parece que vivimos eternamente, seres capaces de aburrirnos en una cuenta atrás frenética. En un baile espacial de astros que ignoramos y los representamos en ideales humanos que no cumplen para nada los requisitos de ese termino. Idolatrando lo que no es digno de idolatrar, envidiando aquello que si tuviéramos sería nuestra condena y no valorando lo que tenemos en cada instante llamado presente.

Vivimos pensando en lo que fue y en lo que será, cuando ni el uno ni el otro existen, y muchas veces no existieron tal cual lo recordamos ni lo harán tal cual lo imaginamos.

Pero eso si, los sueños son el único resorte que nos queda para sentir y no sentirnos culpables de ello, para volar y saber que aunque nos acaricie el viento en la cara ningun suelo nos espera , y para creer que por un instante podemos ser lo que en la vida no nos permitimos .

Dicen que las persones que están deprimidas no son capaces de soñar, pero yo creo que es al contrario, su depresión nace de no poder volar cada noche, o tal vez su pena sea dejar de hacerlo al despertar y por eso dicen que no sueñan.

Por lo tanto apura este café antes de que se enfríe, pues un cuerpo sin calor es lo mismo que un corazón sin sentimiento.

Patricia Salvá.

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