Sanidad pagará un plus a los médicos jefes para que renuncien a trabajar en la privada

Un equipo de cirujanos realizan una intervención con tecnología 3D en el hospital privado de Valencia Casa de Salud en el que trabajan muchos médicos de la pública por las tardes. JOSÉ CUÉLLAR

El borrador del reglamento compensa con un complemento «B» de 500 euros por no trabajar por la tarde

El colectivo clínico cree que el escaso sobresueldo ahuyentará el talento y muchos jefes dejarán sus cargos

23/01/2017 08:07

La Conselleria de Sanidad ha resucitado el sistema de pago de complementos en función del grado de exclusividad que asuman los médicos con cargo clínico en la sanidad pública. Una fórmula que concibió Joaquín Colomer -ideólogo del programa de salud socialista en la etapa Joan Lerma-, fue abandonada por el primer conseller sanitario de PP Joaquín Farnós y que, ahora, el equipo de la consellera Carmen Montón rescata en su nuevo Reglamento de Selección y Provisión de Plazas de Personal Estatutario al Servicio de las Instituciones Sanitarias Públicas de la Conselleria de Sanidad que se encuentra en fase de borrador.

El texto, al que ha tenido acceso este diario, del decreto que impulsa el nuevo reglamento impone que los médicos que accedan a nuevos cargos clínicos -jefes de sección, jefes de servicio, subdirectores y directores- «estarán sujetos a la dedicación en régimen de exclusividad al puesto público», según se expone en la parte de las disposiciones transitorias. Es decir, que sólo podrán trabajar en la sanidad pública y deberán abandonar los trabajos que realicen por las tardes en las clínicas privadas.

Pérdida de ingresos

Una situación que provocará una pérdida considerable de ingresos a muchos médicos que en la actualidad trabajan en la sanidad privada. Por ello, Montón ha encontrado, como forma de compensar esta merma económica, el reparto de un complemento específico modalidad «B» que supondrá entre 500 y 700 euros mensuales para los facultativos afectados.

Una cuantía que para muchos galenos, que ostentan cargos de gestión, no compensa en ningún caso el dinero que ganan con su trabajo en la privada. La mayoría de la clase médica entiende que este complemento es exiguo si se compara con las cuantías que se pueden llegar a obtener pasando consulta o realizando operaciones en las clínicas al compaginar su empleo en los hospitales públicos.

En cuanto a la entrada en vigor de este nuevo sistema de incompatibilidad que afecta a las jefaturas médicas para que no presten servicios en la privada, el nuevo reglamento fija en el artículo 49 que tendrá efecto «a partir de la toma de posesión que tenga lugar como consecuencia de los respectivos procesos de convocatoria pública para la provisión reglamentaria que sean publicados desde de la entrada en vigor de este decreto». Una situación que se augura inminente para los jefes que sean nombrados bajo el paraguas de esta legislación.

Respecto a los jefes que ya venían desempeñando sus puestos de jefatura y trabajaban en la privada a la entrada en vigor de la nueva legislación, el decreto permite que sigan en la misma situación. De hecho reitera que en estos casos se «mantendrá la modalidad de complemento específico que tengan asignado». Sin embargo, aclara que sólo será «hasta la consecuente convocatoria pública para la provisión reglamentaria que sea publicada». Aunque en el mismo texto, Sanidad ofrece la opción de acogerse al complemento «B» a los médicos que quieran renunciar ya la privada. El reglamento detalla: «No obstante, si en vez de convocatoria pública de provisión ha lugar a procedimiento de evaluación de continuidad y éste resultara favorable -logra una jefatura por oposición-, podrá optar por acceder ya en es momento al complemento específico «B» de exclusiva dedicación».

Una circunstancia que resulta ridícula para la mayoría de médicos que también trabajan en la privada porque, en todo momento, los querrán mantener sus dos trabajos en lugar de cobrar el plus que se propone desde la Conselleria.

Este reglamento se ha considerado por parte de la profesión médica como una manera de ahuyentar talento. En el colectivo galeno consultado por este diario se defiende que el nuevo reglamento va a provocar que muchos jefes abandonen sus cargos en los hospitales públicos porque, con los años, habrían logrado un estatus económico y social importante al que no estarían dispuestos a renunciar si no reciben una compensación similar al sueldo que perciben por sus empleos en la privada.

La normativa también recoge el momento de la extinción de la jefatura. Describe que una vez haya tenido efecto el complemento específico «B», el personal que «cese en dicha jefatura y vuelva a desempeñar el puesto básico reservado, podrá optar entre mantener el régimen de dedicación exclusiva o acogerse a alguna de las otras dos modalidades de complemento específico previstas para el personal facultativo». Esta opción podrá llevarse a cabo por una sola vez, en el momento de la toma de posesión del antiguo puesto, aplicándose a continuación el régimen general de regulación del complemento específico de personal facultativo.

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