El subsecretario de Sanidad no declara su clínica ni el beneficio de su alquiler

Documentos aportados por el subsecretario de Sanidad e incorporados a la web de transparencia. EL MUNDO

Ricardo Campos, ‘número tres’ de la Conselleria omite su consulta privada en su declaración de bienes como alto cargo

Los inquilinos de su local de Paterna pagan mensualmente un arrendamiento

13/02/2017 07:39

Una de los compromisos más firmes del Pacte del Botànic tiene que ver con la ética y la transparencia en la actividad de los altos cargos. En el caso del subsecretario de la Conselleria Sanidad, Ricardo Campos, esta exigencia no se cumple por cuanto su declaración de bienes como alto representante de la Generalitat omite que posee una clínica de oftalmología en Paterna desde hace más de 20 años en la que pasaba consulta -como demuestran los anuncios que todavía circulan en Internet y como confirman sus compañeros de profesión- y que desde hace meses tiene arrendada a una sociedad para esta misma actividad oftalmológica.

El ‘número tres’ de la Conselleria de Sanidad se hizo conocido por sus descalificaciones en contra de los trabajadores de los hospitales de concesión público-privada (modelo Alzira) a quienes llamó “tropa”, “contratados a dedo” y “estómagos agradecidos” y por permitir el nombramiento de su hermana como jefa de sección sin que mediara ningún tipo de concurso u oposición.

En el apartado de su declaración de bienes expresamente destinado a reflejar las actividades privadas remuneradas ejercidas durante los dos años anteriores a la toma de posesión de cualquier cargo, Campos ha dejado en blanco las casillas pese a haber realizado funciones de oftalmólogo privado. Sí que rellenó sus actividades públicas como médico en el Hospital General de Valencia y como profesor universitario.

El números tres de la consellera Carmen Montón tomó posesión el 7 de julio de 2015 y cumplimentó el cuestionario para la Conselleria de Transparencia el 11 de julio de 2016. Es decir, que dos años antes disponía de la clínica privada de la calle Mayor de Paterna aunque evitó reflejar su trabajo en la privada de los años 2014 y 2015.

La propiedad de su clínica también queda confirmada porque, tres meses después de asumir el cargo de subsecretario, Campos alquiló su consulta a otra empresa dedicada a las revisiones oftalmológicas, que ha confirmado a EL MUNDO que paga un arrendamiento por el “piso dedicado a consultas sobre patologías de la vista que antes regentaba el doctor Campos”.

Sigue en los anuncios

Otra prueba irrefutable de la existencia de la clínica de Campos son las guías médicas en las que sigue apareciendo con su nombre y dos apellidos como especialista en Oftalmología que se dedicaba a revisar las operaciones de cataratas, cirugía láser y la vítreo-retina. De hecho, en los anuncios aparece un número de su clínica que es el mismo que mantiene la firma que se la ha alquilado ahora.

El propio subsecretario confirmó su trabajo en la clínica privada en una de sus charlas en las que criticaba el ‘modelo Alzira’ durante el 2 de diciembre en Benifaió: “Yo ejercía la medicina pública y la privada en libre competencia. No hay ningún problema. No hay porque avergonzarse de la medicina privada. Tiene su hueco, tiene su espacio, lo que no tiene espacio es que la medicina privada parasite la medicina pública con el impuestos de todos”.

Resulta significativo que en la declaración anual de rentas percibidas que ha colgado Ricardo Campos en el portal de transparencia de la Generalitat GVA Oberta, correspondientes al ejercicio de 2015, especifique sus trabajos públicos, pero se silencia su actividad privada en la clínica que se correspondería con los primeros meses del año 2015. En concreto, hasta que fue nombrado en julio de 2016.

Esta circunstancia se observa en que está vacío el espacio en el que debía incluir los “dividendos y participación en beneficios de sociedades, comunidades o entidades de cualquier clase”.

Otra evidencia de que Campos oculta datos sobre sus ingresos privados se percibe en que no declara los beneficios que obtiene del alquiler de su clínica. A pesar de que en su declaración de bienes urbanos y rústicos, el alto cargo de la Conselleria de Sanidad concreta que dispone de un local -aparece una ‘L’ en lugar de una ‘V’ frente otras referencias a viviendas- con el 100% de la propiedad a su nombre, pero no lo cita ni da la cantidad en el apartado donde debería aparecer las ganancias por los alquileres: “Otras rentas o percepciones de cualquier clase”.

En la Conselleria de Sanidad atribuyen la omisión a un error “porque Campos ha presentado todos los documentos”. Sin embargo, sorprende que haya sido ahora, tras la llamada de este diario para preguntar por qué no se habían reflejado todos los datos, cuando Campos ha dado la orden para que se incluya su actividad privada en GVA Oberta.

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