Una empresa de hostelería denuncia el "caciquismo" de Jordi Peris en el Centro Cultural de las Naves

Carteles de protesta de la Cafetería de Las Naves por el trato dispensado por el arrendador. E.V.

Creíamos que el caciquismo era cosa del PP, que después de 24 años habíamos tenido suficiente dosis de una práctica basada en el dominio total y abusivo del líder y que, con la llegada del ‘Pacto del Botánico’ a Valencia, se respiraba una atmósfera distinta en las instituciones”. Así arranca un comunicado de la Cafetería de Las naves, gestionada por la pequeña empresa emprendedora valenciana ‘Bluebell Coffe’.

Con este comunicado, denuncia lo que viene sucediendo en el Centro Cultural las Naves (sede de la Fundación Valencia Crea de la Comunidad Valenciana) desde que Don Rafael Monterde asumió la dirección, tratando de demostar que el cambio de Gobierno “no ha inmunizado a la ciudad frente a actitudes propias de quienes entienden la Administración como su propio cortijo”.

Según explican , son varias las las irregularidades que se producen en este centro en los últimos tiempos y que inciden en actividades como las del espacio colaborativo que alberga proyectos de innovación y emprendimiento. Muchos de los equipos de personas que allí se alojaban, apuntan desde la citada empresa, han abandonado el espacio porque el personal de la Fundación ha ido secuencialmente, y de forma silenciosa, cerrando las salas para sus reuniones, mermando la velocidad del WIFI o sustrayendo parte del mobiliario.

Esto ha hecho que muchos de estos equipos, con talento y proyección, se hayan visto abocados a mudarse a otros centros como Insomnia o el centro para emprendedores de la Universidad Politécnica. Es devastador ver cómo alguien puede, con su absurda e intencionada mala gestión, arrasar con tanto trabajo y esfuerzo.

El caso de la Cafetería de Las Naves, gestionada por la pequeña empresa emprendedora valenciana ‘Bluebell Coffee’ desde el pasado 22 de junio de 2016, es un caso más, lo suficientemente grave como para merecer una denuncia, precisan los responsables de esta empresa.

Tras concurrir al correspondiente concurso, la licitación del contrato de explotación de la cafetería del Centro fue adjudicada a la pequeña empresa Bluelbell Coffee, que posee una cafetería con reconocido prestigio en el barrio de Ruzafa de Valencia, obteniendo una puntuación significativamente superior al resto de los concursantes.

El contrato de arrendamiento firmado entre el Concejal de Participación Ciudadana el Jordi Peris, como responsable del órgano de contratación de la Fundación Valencia Crea de la Comunidad Valenciana, y Yolanda Valero, propietaria de Bluebell, entró en vigor el 22 de junio de 2016, estableciendo un plazo contractual mínimo de doce meses, con renovaciones tácitas anuales en caso de no resolución por alguna de las partes.

Durante estos meses de periodo contractual, la parte arrendataria ha cumplido con todas las obligaciones y ha atendido las directrices del Centro, sin haber recibido queja u objeción verbal o escrita alguna por parte de la Dirección. Sin embargo, el Señor Monterde comunicó por burofax hace dos meses la no renovación del contrato. En dicha comunicación no se hace constar motivo alguno de incumplimiento.

Es evidente que cuando un Centro de la Administración firma un contrato de licitación, aprobando unas condiciones de prestación de servicio y dando por válidas las propuestas de productos, servicios y precios presentadas por la empresa adjudicataria, y ésta cumple a rajatabla el pliego con el que concurrió, la no renovación del contrato es difícilmente justificable. Quizás por ello a día de hoy, Bluebell Coffee sigue esperando que la dirección del centro argumente su decisión.

Según esta empresa, Bluebell Cofee es una pequeña empresa que, por su juventud y por su falta de experiencia en las relaciones administrativas confió en la buena fe de una Administración que dice ser distinta a su predecesora, que dice ser una Administración “por” y “para” los ciudadanos. Con dicha confianza firmó hace 10 meses un contrato a todas luces “abusivo” que la ha dejado desprotegida frente a las decisiones infundadas, faltas de argumentación y, por ello, arbitrarias de quien hoy dirige el Centro Cultural Las Naves.

Don Rafa Monterde y su equipo, tal y como relatan, “buscó y pidió a Bluebell Coffee que se presentase al concurso”, le indicó cómo debía concurrir y expresamente la alentó a ubicarse en las Naves argumentando que una empresa emprendedora e innovadora como ella casaba perfectamente con la nueva impronta del Centro. Prometió que sería un pilar más de su actividad y aprobó las propuestas de restauración y los precios de menús que Bluebell presentó al concurso por su calidad y su competitibidad, menús y precios que siguen siendo los mismos a día de hoy.

“Sin embargo, hoy, al Señor Monterde ya no le gusta el café de especialidad y de comercio justo de Bluebell, ni su primer microtostador de Valencia, ni le importa el esfuerzo económico que esta pequeña empresa tuvo que realizar para contratar a cuatro nuevos trabajadores que a día de hoy pierden su puesto de trabajo. Sólo le importa satisfacer su cambio de parecer culinario. Esto, lamentablemente, se llama caciquismo”, denuncian.

El espacio de las Naves alberga, como parte de su actividad cotidiana, diversos festivales y eventos culturales que cuentan con distintos patrocinadores. En ese sentido, y con el fin de compatibilizar estos eventos con la actividad y el interés económico de la cafetería, el contrato de arrendamiento contempla en su estipulación 8.5.12 una colaboración entre las partes implicadas, siempre y cuando las empresas externas patrocinadoras de los eventos estén amparadas por la Ley de Mecenazgo 49/2002 de 23 de diciembre. Sin embargo, durante los meses de relación contractual entre el Centro Cultural y la empresa Bluebell, la Dirección del primero ha hecho prevalecer y ha priorizado a los patrocinadores externos de forma constante en la explotación de los servicios de restauración durante los eventos, sin ni siquiera justificar si dichas empresas estaban amparadas por la citada Ley del Mecenazgo.

“Aunque D. Rafael Monterde se comprometió con Bluebell a que la cafetería tendría prioridad para explotar todo lo relacionado con la restauración frente a los patrocinadores durante las actividades culturales y festivales celebrados en el Centro, esto no sólo no ha sido así sino que, en ocasiones, se ha obligado a ésta a cerrar durante los días de celebración de los mismos y, ante la negativa de Bluebell por el enorme perjuicio económico que dicha decisión le ocasionaba, se han bloqueado las puertas de entrada y se han dado instrucciones a los servicios de conserjería y seguridad para impedir la entrada de clientela a la cafetería”, expresa en un comunicado la parte afectada.

Por tanto, a su entender, “la Fundación no sólo ha hecho un uso incorrecto de algunas cláusulas contenidas en el propio contrato, que podrían además ser consideradas como abusivas, sino que ha hecho un uso impropio de su posición de poder como órgano de la Administración y gestor del espacio”.

Durante el mes de mayo de 2017, después de producirse la comunicación de no renovación del contrato y de que Yolanda Valero comunicase a Don Rafa Monterde su desacuerdo con la decisión y su intención de ponerla en conocimiento del Concejal Jordi Peris, se han producido hechos insólitos, “algunos de ellos enfocados a perjudicar la actividad económica de la cafetería y otros encaminados a extorsionar a la empresa adjudicataria como son: El cierre de las puertas de acceso desde la calle a la cafetería; la recepción de correos electrónicos por parte de la Dirección del Centro, amenazando con la imposición de sanciones por haber realizado la apertura de la cafetería 10 minutos después del horario concertado (9h-21h). La recepción de un correo electrónico con informe de un técnico contratado por la Fundación para la revisión de la Instalación eléctrica de baja tensión, en el que se detalla la falta de limpieza del cuadro eléctrico de la cafetería, si bien no se aporta prueba gráfica ni visual de dicha circunstancia, y de nuevo se resalta la posible imposición de sanciones.

“Ante esta situación, Yolanda Valero se puso en comunicación y se reunió con el Concejal de Participación Ciudadana, Don Jordi Peris, firmante del contrato y responsable político competente en la materia el día 2 de mayo. Tras poner en conocimiento del mismo lo que estaba sucediendo, éste se comprometió a dar una respuesta resolutiva el jueves de dicha semana. Estamos a 31 de mayo y dicha respuesta todavía no se ha producido”, reclaman. Ahora, desde la empresa ‘Bluebell Coffee’ esperan poder llegar hasta el mismo alcalde de Valencia, Joan Ribó, para tratar de buscar una solución.

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