Sánchez arrasa en la Comunidad y cuestiona el liderazgo de Puig

El líder de los socialistas valencianos, Ximo Puig, vota en las primarias del PSOE. EL MUNDO

El secretario general del PSPV, Ximo Puig, tendrá a partir de hoy un enemigo en Ferraz. Pese a que el jefe del Consell se arremangó en el sprint final de campaña y pidió a los suyos que apoyaran «a muerte» a la presidenta andaluza porque entendía que era «lo mejor para la Comunidad Valenciana», sus correligionarios le dieron ayer la espalda y, con una participación en masa por encima del 85% dieron su apoyo al dirigente madrileño al que Puig ayudó a derribar.

Los resultados no dejan lugar a dudas y muestran una total división entre lo que pregonaban la mayoría de alcaldes y cargos del partido y lo que realmente votaron los militantes de base. El reelegido secretario general logró el 63% de los votos en la Comunidad Valenciana, muy por delante del 28% que consiguió la presidenta andaluza. Patxi López, superó los avales presentados, pero se quedó rozando el 9%.

El dirigente madrileño ganó en las tres provincias aunque el mayor golpe lo dio en la de Valencia. Allí se fue casi al 70% de los votos. En Alicante, donde los susanistas mostraron más músculo en el recuento de avales, el vencedor del proceso llegó al 56%, muy por encima del 33% de su rival. En Castellón, también hubo goleada (59% a 28%) y fue en esta provincia donde mejor se comportó López (13%).

Los resultados cuestionan la capacidad de influencia de Ximo Puig y desmienten las acusaciones de engaño que, desde el equipo de Díaz se lanzaron tras la recogida de avales: Sánchez logró más votos que avales en la Comunidad Valenciana, al contrario de lo que pasó con Díaz. Un detalle que corrobora, como siempre defendieron desde el equipo del dirigente madrileño, que algunos avales que se firmaron para contentar a Puig, cambiaron de signo el día de la votación.

El problema de Puig es que tras el revés de este primer round, los fieles a la presidenta andaluza pusieron toda la carne en el asador y, de forma temeraria, intentaron recortar distancias bajo el argumento de que votar a Díaz era apoyar a Puig. Una carta que, en principio se quiso evitar por la dirección del PSPV, pero que, tras descubrirla, deja un tanto tocado al secretario general de los socialistas valencianos. Los militantes del PSPV no siguieron los consejos de su president y apostaron por el discurso rupturista y «contra los barones» de Pedro Sánchez.

Ahora Puig no solo tendrá que negociar con secretario general que apenas se habla sino que se le puede complicar el gallinero. Aunque es cierto que tiene como escudo la Presidencia de la Generalitat y parece complicado que nadie se atreva a toserle en el congreso nacional que se celebrará a finales de julio, no es menos cierto que Sánchez sabe que tiene un ejército en caso de querer declararle la guerra. Este escenario sería un tanto suicida pero lo que no es descartable es que el nuevo mandatario del PSOE quiera tener también gente de su confianza en la segunda de federación del partido y presione a Puig para que haga hueco a los suyos.

El gran ganador de la cruenta batalla es el líder del partido en la provincia de Valencia, José Luis Ábalos, al que los fieles a Puig querían apartar con la desaparición de las provincias. El hombre fuerte de Sánchez ha logrado sobrevivir, una vez más, y todo apunta que la recompensa que le espera es un puesto en la ejecutiva federal del PSOE.

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