El Villarreal sonríe en Mestalla en el homenaje a Voro

Trigueros abraza a Roberto Soldado para celebrar su gol ante el Valencia / AFP PHOTO / BIEL ALINO BIEL ALINOAFP-PHOTO

El equipo de Fran Escribá vence al Valencia y se asegura el acceso directo a la Europa League como quinto clasificado

La grada homenaje a Voro y despide decepcionado al equipo con pitos en una campaña para olvidar

El Valencia iguala su peor registro en Primera con 18 derrotas y firma los peores números defensivos de su historia con 65 goles recibidos

Que Aderlan Santos se permitiera una frivolidad con un taconazo en zona de peligro, en el balcón de su área, fue una oda más a la caricatura de equipo que ha sido el Valencia durante casi todo el curso, sólo maquillado por el buen trabajo de Voro, recibido en pie por Mestalla, que le dio así las gracias por reconducirlo hasta la permanencia desde que Prandelli pegara la espantada en invierno. Cayó el Valencia este domino ante el Villareral 1-3 para igualar su peor registro en Primera: 18 derrotas, como en la 1982-83, además de convertirse en el peor Valencia defensivo de su historia con 65 goles recibidos. [Narración y estadística]

Aderlan Santos, como tantos otros, no formará parte del nuevo Valencia que ya cocina Marcelino. No por su pifia ante el Villarreal (una de tantas), en colaboración con Montoya, que fue aprovechado por Soldado para soltar un cañonazo cruzado y poner a su equipo rumbo a Europa League, sino porque este equipo debe reconstruirse desde atrás y Aderlán Santos no tiene hueco.

El nuevo entrenador del Valencia sabe que un buen armazón defensivo es clave en todo proyecto deportivo. Así pulió, a su gusto, parte de este Villarreal granítico que pisó Mestalla. Un bloque rocoso que supo aprovechar el despropósito de su rival para tomar la delantera y defender el quinto puesto que le llevará sin peajes directo a la Europa League. Y eso que el Villarreal concedió más espacios de lo que es habitual, pero entre el trabajo de Álvaro y Bonera; el oficio de Bruno y, sobre todo, la enorme figura de Andrés Fernández sostuvieron al Villarreal toda la primera parte.

Porque después del regalo del Valencia, el equipo de Voro tomó la manija, se adueñó del juego y utilizó esencialmente el carril izquierdo de Gayá, perfectamente asociado con Nani, para incomodar una y otra vez a un Villarreal asediado, pero que supo defenderse con mucho oficio.

El Villarreal se asomó con cuenta gotas sobre el área de Jaume Domenech, que nada pudo hacer en el golazo de Soldado, que no celebró. El delantero valenciano pudo ampliar distancias si Fernández Borbalán hubiera señalado penalti sobre Soldado tras claro empujón de Aderlán Santos, un manojo de nervios, pero el colegiado ni se inmutó.

Las embestidas del Valencia, que estaba haciendo méritos de sobra para marcar, se vieron frustradas por un inspirado Andrés Fernández, que en una gran estirada hacia la derecha neutralizó un remate franco de Parejo desde el punto de penalti tras recibir de Nani, el mejor socio que tuvo Gayá sobre el césped.

Mestalla mascaba el empate ante un Villarreal acorralado, aunque también acostumbrado a sufrir y defender rentas en duelos de ese perfil. Y encima Andrés Fernández se agigantaba más y más. De nuevo el meta murciano se lució tras la enésima combinación entre Nani y Gayá. El lateral, totalmente desmarcado, se coló en el área, pero su zurdazo cruzado al palo corto fue despejado por Andrés Fernández. Siempre Andrés.

Había que hilar fino para agrietar la fornida zaga amarilla y ese héroe vestido de portero. Y así es como se fraguó el ansiado empate que buscaba con tesón el Valencia. Rodrigo colgó un gran balón desde el pico del área al primer palo y Nani, marcando los tiempos, se elevó como un resorte y cabeceó con potencia a la misma escuadra. Un golazo.

La alegría duró lo que tardó el Villarreal en trenzar la mejor jugada del partido: tres minutos después. Soldado abrió a la derecha viendo la incorporación de Dos Santos y el mexicano, de primeras, puso el balón raso en el punto de penalti para que Manu Trigueros, también sin pensárselo, rematara entre la nube de defensas para desviar lo justo y dejar clavado a Jaume Domenech.

A partir de ese instante, desapareció el Valencia. Esta vez porque el Villarreal ya no dejó que le tosieran. Se cerró atrás y si había un pequeño descuido, ahí estaba el inmenso Andrés Fernández para evitar que Zaza enchufara al Valencia.

Con el partido ya visto para sentencia, Sansone puso la puntilla a un minuto del final, lo que dio paso a la música de viento en la grada de Mestalla. Aplausos para Voro y pañuelos y pitos para un Valencia decepcionante que espera abrir un ciclo prometedor de la mano de Marcelino. Mestalla cruza los dedos de cara al cuarto proyecto de Peter Lim.

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