El Valencia retoma el pulso tras vencer al Leganés sin florituras

El defensa francés del Valencia Eliaquim Mangala celebra con Parejo su gol frente al Leganés en Mestalla. Kai FörsterlingEFE

Un tanto de Mangala en el primer tiempo le sirve al conjunto de Voro para recuperar la consistencia en Mestalla y alejarse más del descenso

28/02/2017 23:26

No fue un partido para echar cohetes ni enmarcar el del Valencia ante el Leganés, pero al menos fue el único equipo que cuando pisó el área contraria logró crear peligro hasta hacer pupa al conjunto pepinero. El bloque de Garitano, como su rival, se encuentra en línea ascendente, pero su guión saltó por los aires cuando a la media hora apareció Parejo. [Narración y estadística]

Hasta ese momento, el Leganés estaba incomodando al Valencia, presionando en todo el campo; dificultando la salida del balón del Valencia desde atrás y ahogando todas las líneas de pase, además de encargarse de alejar del área a Zaza que, fuera de su hábitat, no hace el mismo daño que cuando vive en el área como 9 que es. Parejo, necesario como cerebro de este Valencia emergente se sentía prisionero en la red que tan bien había tejido el Leganés. Pero el de Coslada tuvo momentos de liberación, los que aprovechó para demostrar que el Valencia con Parejo es uno y sin él, otro bien diferente, aunque contó como escudero al canterano y sobresaliente Carlos Soler.

Buscó Parejo como vías alternativas las bandas de Cancelo y Gayá habituales canales de penetración, si bien el portugués fue secado literalmente en el carril derecho por Adrián Marín y Machís. El venezolano se desdobló para hacerle coberturas a su compañero, cargado con una amarilla apenas iniciado el duelo. Le ganó cada disputa al portugués. Gayá, por contra, se sintió superior por la izquierda, aunque sus envenenados centros no encontraron rematador ante la aplicada defensa del Leganés, que se vio sorprendida por primera vez gracias un rebote que pegó en la espalda de Carlos Soler para convertirse en una asistencia involuntaria a Bakkali, novedad en el once, mejor como revulsivo que como titular. El belga se quedó solo pero cruzó a la izquierda de Herrerín.

El Valencia se había sacudido del pegajoso y descarado Leganés acentuando su presencia en ataque. En ese empuje, a toque de corneta de Parejo, Unai López derribó claramente a Carlos Soler. La falta estaba lejos de la portería, pero era el perfil idóneo para Parejo, que se encargó de lanzar con precisión y duro para que Herrerín se luciera, mandando a córner. De ese acción, nació el primer tanto de la noche. Parejo cogió su guante y mandó al punto de penalti. Munir le pegó mordida y el rebote dejó un balón muerto en el aire que cazó Mangala, olvidado por Siovas. El central tocó de cabeza como pudo y voló Herrerín para despejar con ayuda del poste. Mangala en segunda jugada ya no perdonó y puso la punta de su bota para empujar el balón dentro.

A partir de ese instante, el Valencia cambió el guión y apostó por hacer largas y largas posesiones. Una forma de defenderse y agotar al rival, más exigido, que corrió como pollo sin cabeza detrás de la pelota quemando gasolina sin apenas inquietar.

La segunda parte sobró casi todo. Un tostón de segundo acto que controló el Valencia con Alves de espectador. Solo valió la pena para ver una genialidad del talentoso Carlos Soler que se marcó un autopase con caño incluido a Siovas. Una obra incompleta que impidió Herrerín, el mejor de los suyos, saliendo a sus pies y evitando el segundo. El Valencia selló una nueva victoria en casa para acercarse a la permanencia, dejando en peligro al Leganés, que acabó con uno menos tras ver el capitán Alberto la segunda amarilla a diez minutos del final.

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