El Valencia resucita en Mestalla (2-1)

Los jugadores del Valencia abrazan a Martín Montoya tras marcar el primer gol. M A. POLOEFE

El equipo de Voro vence al Espanyol con goles de Montoya y Santi Mina y ofrece signos de mejoría

Zaza, espectador de la victoria en Mestalla

15/01/2017 13:57

Dos goles y oficio para sostenerse sin demasiados apuros. Todo lo que no había mostrado el Valencia en 19 jornadas, lo empezó a enseñar ante el Espanyol. Tímidamente, pero le dio para vencer a un rival sin brío que sólo logró inquietar en los instantes finales. [Narración y estadísticas]

No sufrió Mestalla porque no lo hizo su equipo. Al menos no tanto como en otros partidos. El Valencia salió despojado del miedo que le venía lastrando y consiguió encerrar al Espanyol, muy ordenado pero temeroso en el comienzo del partido. Quique sabe lo que es capaz de hacer su rival cuando tiene el agua al cuello. Dos ocasiones en los primeros cinco minutos se lo dejaron muy claro. El Valencia va a apretar los dientes para que de Mestalla no se escape un punto más. Hasta las protestas contra la propiedad quedaron aparcadas cuando pitó el árbitro.

Voro no había encontrado hasta el momento la tecla del despertador, pero va teniendo las ideas cada vez más definidas. La primera es que el canterano Carlos Soler tiene un hueco en su once. Aporta desparpajo a un centro del campo en el que Enzo Pérez y Parejo, en muchas ocasiones, se ven superados por el peso de sus errores. Hoy no. Salva Sevilla y Javi Fuego no han podido con la tripleta, aunque mantuvieron el orden hasta que cometieron el fallo que les costó el gol.

La picardía de Montoya y Soler hizo nacer una de las mejores jugadas que ha trenzado el Valencia esta temporada. Un robo de balón que acabó con un centro de Nani al corazón de área para e propio lateral derecho batiera a Diego López. El Valencia recibía un justo premio a su propuesta.

Al Espanyol no le quedó más remedio que adelantar sus líneas, soltarse el corsé y buscar la portería de Alves. Apenas lo logró. Un remate de Álvaro Vázquez fue su mejor aportación.

No tenía más remedio Quique que hacer despertar a su equipo. Complicado hacerlo ante un rival que parecía, por primera vez en mucho tiempo, conjurado para no dejarse humillar. El empuje de los catalanes lo frenaron con ímpetu, tanto que Sánchez Martínez mostró cuatro amarillas en cinco minutos. Y el equipo de Voro se sostuvo hasta el segundo gol.

Una falta lanzada por Parejo obligó a estirarse a Diego López, que no pudo evitar que el balón, que sacó de su portería, lo cazara Santi Mina. La resurrección estaba más cerca. Pero a este Valencia parece que le guste vivir en el alambre.

A cinco minutos del final, la proeza de dejar la portería a cero desapareció cuando David López logró batir a Alves. De nada sirvió la parada del brasileño al primer golpeo de Gerard Moreno porque nadie despejó su rechazo.

Con los dientes apretados, el Valencia aguantó y, por primera vez en mucho tiempo, en Mestalla se dibujaron sonrisas.

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