Pérez de Vargas, del quirófano a llevar al Barça a la F4 con una actuación milagrosa

01.05.201713:47 H.

Hace tres semanas, al FC Barcelona se le oscureció su futuro en la Champions League. Gonzalo Pérez de Vargas, su portero titular, se fracturó la primera falange del dedo meñique de su mano izquierda. Tras ser operado el 13 de abril, el club azulgrana anunció que estaría de baja un mes. Pero el toledano reapareció una semana después y jugó la ida de cuartos de final contra el THW Kiel, donde el Barça perdió 28-26. Tocaba remontada en el Palau Blaugrana para meterse en la Final Four de Colonia (Alemania), y se consiguió. Y si alguien tiene la culpa, ese es Pérez de Vargas.

El Barça ganó al Kiel por 23-18 entre otras razones por la actuación del meta azulgrana, operado 16 días antes. Con 23 paradas de 38 intentos, un 60% de efectividad, neutralizó a uno de los ataques más potentes del continente. “Para mí es el mejor portero del mundo, y lo demuestra el hecho de que después de la lesión que ha tenido, sigue siendo un animal competitivo”, declaró el entrenador del Barça, Xavi Pascual.

Kiel, dos décadas sin anotar tan poco

Para encontrar una anotación semejante de los alemanes en la Champions League hay que remontarse más de dos décadas, a la temporada 1995-1996. En concreto al 14 de octubre de 1995, cuando el Kiel ganó 17-18 al HC Hasselt belga en la ronda de octavos de final. Anteriormente, en la fase de grupos de la temporada 1994-1995, el Elgorriaga Bidasoa le derrotó en Irún, el 18 de enero de 1995, por 25-18. Y en esa misma temporada sufrió otra derrota, el 19 de noviembre de 1994, en la pista del Linz austríaco por 19-18.

Gonzalo Pérez de Vargas nunca había realizado una actuación semejante. en sus casi diez jugando en la elite, tanto en sus inicios en el Barcelona (2007-2011) como en su etapa en el Granollers y el Toulouse francés, y en la etapa actual en el club azulgrana, al que regresó en 2014. El joven meta toledano reconoció que lo que brindó su equipo “fue un partidazo”. “Sabíamos que la clave estaba en nuestra defensa y los dejamos con menos de 20 goles. Era muy difícil, pero lo conseguimos”.

Operado 16 días antes en la mano

Fue la tarde más increíble que haya vivido en el Palau y en toda mi carrera. Tuve unas sensaciones indescriptibles que me las guardaré para mí y se las explicaré a mis hijos y mis nietos”, apuntó. “Los porteros podemos parar, pero todo parte de la defensa, de mantener una relación especial con la defensa y especialmente con Viran Morros y ‘Tchouf’ (el apodo de la plantilla para Cédric Sorhaindo), que mandan y ordenan en la defensa, con ellos la relación aún es más estrecha”.

Que jugase el sábado ya no fue una sorpresa como lo fue saltar a la pista en la segunda parte del encuentro de ida en el Sparkassen Arena de Kiel el pasado 23 de abril, apenas diez días después de la operación en la mano. Realizó seis paradas, además de atajar una pena máxima a Marko Vujin clave para el 28-26 final. “Lo más importante de todo es que no he sentido ninguna molestia en la mano ni he tenido que pensar en el dedo, y eso es lo más importante para un portero”, señaló Pérez de Vargas.

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