Movistar Inter-ElPozo Murcia: la lamentable tangana que avergüenza al fútbol-sala

16.02.201710:46 H.

Este miércoles se jugó el súper clásico del fútbol sala español, en el que Movistar Inter y ElPozo Murcia se veían las caras en Torrejón. Dos de los equipos que mejor juegan a este deporte hacían presagiar que tendríamos delante uno de los grandes partidos del año, pero el espectáculo fue dantesco. Y no en lo deportivo, pues el conjunto madrileño venció por 6 a 4 ante un equipo murciano que nunca se rindió, sino por la tangana final del partido.

Inter comenzó dominando el partido con un fútbol soberbio, que les llevó a marcharse al descanso con 4 a 1 arriba en el marcador. Parecía que el partido ya estaba resuelto para los locales pero, tirando de orgullo, ElPozo fue capaz de pornerse 5 a 4 a falta de ocho minutos para el término del encuentro. Fue en ese momento, en el de máxima tensión, en el que tuvieron lugar unas lamentables imágenes que son la vergüenza del fútbol sala español.

El interista Rivillos peleaba por un balón pegado a la banda, ante un Álex que, con el cuerpo, supo proteger el esférico. Mientras el local pedía falta, el visitante, muy inteligente, trató de sacar rápido con el rival en el suelo, momento en el que comenzó la tangana: Rivillos, en su afán por evitar el saque, intentó hacerse con el balón, recibiendo un empujón de su rival, que ‘devolvió’ estirando su pierna hasta impactar con su compañero de selección.

Se acababa de montar el lío: al reincoporarse Rivillos para seguir el juego, se encontró con otro inesperado empujón de Matteus que, desde el banquillo, salía para golpear a su rival. Enfadado, el ‘interista’ acudió a pedirle explicaciones, momento en el que se encontró con dos puñetazos: el primero, del propio jugador brasileño; el segundo, y totalmente inesperado, el que el entrenador de ElPozo, Duda, propinó en el mentón del jugador.

Además de las expulsiones tanto del jugador como del técnico visitante, la tangana se completó con las rojas al capitán del Inter, Carlos Ortiz, y del entrenador del equipo madrileño, Jesús Velasco. La estrella de Movistar, Ricardinho, mostraba su pesar por lo ocurrido: “Esto no puede ocurrir y menos cuando deseamos que el fútbol sala sea un deporte olímpico y muchos niños nos están viendo tanto en la pista como por televisión”.

Los empujones, los puñetazos y la marrullería se convirtió en la tónica final del encuentro, cuyo brillante fútbol quedó completamente deslucido por la pelea final que se produjo sobre la pista. Los responsables federativos serán los encargados de marcar los castigos a los jugadores, que podrían ser ejemplares: no sólo por las consecuencias de la tangana en sí sino, especialmente, por la repercusión que tiene un deporte que cada año continúa creciendo más.

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