Marcelino no deja pasar el tren del Valencia y dice "sí" a Alemany

Marcelino García Toral, en el banquillo del Madrigal durante un partido de la Europa League. EUGENIO TORRES

A falta de rematar los últimos flecos, el entrenador asturiano se comprometerá para las dos próximas temporadas

El club de Mestalla espera hacerlo oficial en las próximas horas

Marcelino García Toral (Villaviciosa, Asturias, 1965) después de reflexionar 24 horas ha dicho que sí al Valencia. Ese fue el plazo tras la reunión que el pasado martes mantuvieron en Madrid el director general del Valencia, Mateo Alemany, y el representante del técnico asturiano, Eugenio Botas. La demora no obedecía, ni mucho menos, a una pose del técnico para tensar la cuerda en busca de una posible mejorar de las condiciones o valorar otras opciones, si no al expreso deseo de Marcelino de sopesar a conciencia una oferta que le ha atraído desde el primer momento.

El entrenador, a última hora de ayer, ha respondido de forma afirmativa después de analizar el proyecto y tras consultarlo tanto con sus más allegados como con los componentes de su equipo técnico. A falta de pequeños flecos y plasmarlo por escrito, el técnico asumirá el reto encomendado por el Valencia.

Firmará, salvo un giro inesperado, para las dos próximas temporadas en el que habrá supuesto el tercer intento del Valencia por contratarle. La primera tentativa, fallida, fue en 2008, bajo la presidencia de Juan Soler, y la segundo el pasado mes de diciembre, antes de contratar a Prandelli, si bien cuestiones federativas impidieron su llegada por haber dirigido este mismo curso al Villarreal.

Marcelino ha decidido aceptar la propuesta del Valencia para dirigir al equipo durante las dos próximas temporadas y se convertirá en el sexto técnico de la era Peter Lim tras la adquisición del club por parte del singapurense hace cuatro años.

El director general, Mateo Alemany, llevaba días negociando con Eugenio Botas, una vez descartada la opción de Quique Setién, que era por quien se decantaba el director deportivo, José Ramón Alesanco. Una decisión final que ha servido, a su vez, para escenificar con esta negociación quién lleva ahora los galones y el poder concedido por Peter Lim a la figura de Mateo Alemany.

Marcelino se sube (por fin) al barco del Valencia después de que se rompiera en 2008 el preacuerdo que tenía con Juan Soler y en diciembre de 2016 se quedara a las puertas de sustituir a Pako Ayestarán por problemas federativos.

La voluntad del técnico asturiano para enrolarse en el nuevo proyecto de Peter Lim ha sido total desde un principio. Con el aterrizaje de Marcelino a uno de los banquillos más inestables y exigentes del fútbol español en los últimos años, se abren distintas incógnitas como saber la capacidad de decisión que tendrá en la elección de los futuros refuerzos, aspecto en el que siempre le ha gustado tomar parte.

Mateo Alemany ya dijo en su presentación que le gusta que haya el mayor consenso posible en todos los departamentos.

Temperamental

El aterrizaje de Marcelino abre muchas incógnitas por tratarse de un técnico de fuerte carácter en un club como el Valencia, una plaza complicada por la escasa paciencia que se disfruta en cuanto los resultados no acompañan. Y el del Valencia, este nuevo Valencia encomendado a Mateo Alemany, es un proyecto a corto y medio plazo.

El propio Marcelino se ha definido como un tipo especial, como así acuñó nada más presentarse en el Villarreal. «Soy un técnico con un carácter especial y de poco recorrido. Lo que exijo al futbolista suele pasar factura», dijo. Ciertamente aquella afirmación fue el vaticinio de lo que le sucedió tiempo después, ya que Fernando Roig acabó por destituirlo en agosto después de que el asturiano se enfrentara verbalmente con el segundo capitán Musacchio durante el descanso del trofeo Teresa Herrera contra el Deportivo. Quiso retirarle esa condición al central, pero Bruno, primer capitán, se puso de parte de su compañero… y explotó el vestuario, derivando en la citada destitución.

En el Valencia se encontrará un vestuario por recomponer, entre los que están en la línea de salida, los que seguirán y los futuros refuerzos. Ya sabe Marcelino que la penitencia del club por no haber estado en Europa ni el año pasado ni en el próximo curso supondrá un drástico recorte financiero que afectará al coste de plantilla, que se reducirá en 40 millones aproximadamente.

Esa circunstancia afectará de lleno al proyecto deportivo pues habrá que vender a los activos más importantes. Marcelino, en cualquier caso, ha aceptado el reto del Valencia con todas las consecuencias. Un gran desafío pues la Roma de Monchi, que conoce bien al asturiano de su etapa en el Sevilla, quería rescatarlo para su nuevo proyecto en Italia.

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