Llull no es suficiente para equilibrar la poca intensidad del Real Madrid ante el Betis

27.12.201623:43 H.

¿Es esto una crisis? No, es demasiada palabra para lo que le pasa al Real Madrid. Sí que es cierto que está en una fase mala, un periodo en el que la desconcentración ya no se solventa con unos golpes de genialidad, en la que el trabajo escaso no da los réditos que en otros tiempos sí conseguía. Ninguno de sus jugadores, una corte de estrellas, parece suficiente para solventar partidos que no deberían ser tanto obstáculo. Y así es la cosa, terminan por no ganar en Sevilla, un partido que en el calendario se daba por supuesto. Pero hay que jugarlo, y no fue suficiente.

El mal momento del Real Madrid tiene mucho que ver con el calendario. Es imposible que en este temporada, llena de partidos como nunca lo había estado, no haya rachas negativas que hagan mella en la moral del equipo. Los de Laso empezaron muy bien, pero en este diciembre van ganando las dudas, con derrotas dolorosas en Euroliga y, ahora, también en ACB. 86-85 ganó el Betis.

A los blancos les faltó, sobre todo, concentración. Porque en la mayor parte del partido fueron por delante, con ventajas cómodas aunque sin llegar a irse nunca del todo en el marcador. Pardójicamente, en los últimos segundos de cada cuarto, la diferencia se estrechaba súbitamente, como si los de Laso estuviesen pensando más en descansar las piernas pronto que en el partido que se estaba jugando. En el último cuarto, el peor del Madrid, vieron como su ventaja se esfumaba y, aunque llegaban a los últimos minutos con opciones, casi empatados, no fueron capaces de encontrar el mejor camino hasta la canasta del Betis, que no dejó de luchar un solo rebote o una acción defensiva marcando así la diferencia.

Hay algunos jugadores del Madrid, estrellas del Madrid de hecho, que aún no han conectado con la temporada. Es el caso de Rudy, que más allá de tres minutos afortunados volvió a mostrarse lejano a su nivel. Él era una estrella de la ACB, pero sus constantes lesiones de espalda obligan a pensar que ya no lo es, que eso también es parte del pasado. No tiene la intensidad que se espera en alguien así.

Zan Tabak.Zan Tabak.

Llull no puede con todo

Doncic continúa siendo un jugador irregular, algo que no se sale de lo normal en cuanto se le mira el DNI y se recuerda que es un niño. Las noches que no fluye, y esta fue una de ellas, el equipo pierde dirección y frescura. Porque Llull está, como siempre, brillante, pero él solo no puede hacerlo todo. Pegarse contra el muro cien veces le da beneficios, porque es muy bueno, pero de tanto garrotazo termina a veces con dolores. Sus 20 puntos, el máximo del Madrid, recuerdan que siempre suma, pero no siempre es suficiente.

El Madrid se encontró, además, con un Betis guerrero y con las ideas claras. Tabak, su entrenador, conoce a la perfección lo que se cuece en el rival, pues no en vano fue durante una época uno de los asistentes de Laso. Ambos consiguieron juntos una Copa de Europa, que no es poca cosa. El croata puso balones dentro a Mahalbasic, uno de esos pívots que al Madrd le cuesta descifrar.

Por tamaño los hombres de dentro del Madrid no son especialmente grandes. Felipe no es lo suficientemente alto, Randolph es delgado y brilla más en ataque y Ayón, que probablemente sería el más capaz de colocarse en el centro de la zona para detenerle, tampoco cuenta con los kilos y la fuerza de su rival. El esloveno tuvo unos porcentajes magníficos en la pintura e hizo un roto en un equipo que, cuando no lo pone todo, se convierte en algo blando.

También Lockett, él por fuera, supuso un escollo importante para el Real Madrid, que no sabía cómo colocarse para detener las rachas de rabia de los jugadores del Betis, por lo general mucho más concienciados de que la cosa era importante.

En esas está el Madrid, aún fuerte pero con dudas, pensando que es diciembre, y que cuando esto pasa en Navidad es menos grave que en primavera. La lógica invita a pensar que en el futuro habrá una recuperación, que los jugadores que hoy han ido menguando volverán a demostrar todo lo que son es mucho. Ese es el último reto, volver a la pista buena.

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