Las tribulaciones de McLaren con Renault: cómo 'encajar' un motor contrarreloj

08.02.201805:00 H.

Zak Brown se muestra optimista ante la nueva etapa que se abre para McLaren con el nuevo matrimonio con Renault. Red Bull es la referencia y espejo para el equipo británico. Fernando Alonso se muestra prudente hasta no poner las manos en la masa. Porque incorporar el nuevo propulsor francés implicará mayores prestaciones, pero no automáticamente que el futuro MCL33 ofrezca una buena simbiosis dinámica con su nuevo motor. A pesar del optimismo que se destila desde el equipo británico, el asfalto debe confirmar las buenas expectativas que sus técnicos están obteniendo en la realidad virtual.

McLaren ha tenido que ‘encajar’ en pocos meses la unidad de potencia francesa en un chasis concebido para un motor de arquitectura diferente. Queda por contrastar que la adaptación del propulsor de Renault suponga igualmente una mejora para el comportamiento dinámico del monoplaza, ya que las especificaciones de la arquitectura del motor japonés fueron condicionadas por las indicaciones y necesidades de los técnicos del equipo británico. No será este el caso con el motor Renault.

“Tanto en 2018 como en 2019 será muy tarde para que McLaren pueda tener alguna influencia en los componentes físicos del motor”, explica Cyril Abiteboul, responsable del fabricante francés. Indica que, de seguir juntos a partir del nuevo ciclo que se inicia en 2020, el equipo británico podría influir en el nuevo propulsor para sus futuros chasis. De momento, ‘eres un cliente, y esto es lo que hay’, parecen decir desde Renault. De momento, habrá que ver con qué éxito ha resuelto McLaren los compromisos necesarios con el motor francés una vez integrado en el futuro MCL33.

Red Bull es el espejo en que se mira McLaren. (EFE)
Red Bull es el espejo en que se mira McLaren. (EFE)

El McLaren, por delante o detrás

“Segundos no, segundo, sin la ese”, reconocía Éric Boullier en una reciente entrevista para el diario francés ‘L’Équipe‘ sobre la ganancia teórica que se está obteniendo en el simulador con la unidad de Renault. Pero luego los pilotos tendrán que contrastar en su nuevo monoplaza la calidad de otros factores,como la tracción, equilibrio y estabilidad de frenada, comportamiento aerodinámico en las diferentes fases de entrada y salida en curva… En definitiva, las características dinámicas del nuevo paquete.

“La arquitectura del motor es muy diferente” explicaba Tim Goss, director técnico de McLaren. Según el ingeniero británico, el propulsor francés difiere del nipón en que este último cuenta con el compresor situado en la parte frontal del bloque y la turbina en la parte trasera, con el sistema de recuperación de energía térmica (MGU-H) en medio de la V del motor. El motor de Renault, en cambio, cuenta con el compresor por detrás, seguido por el MGU-H y la turbina. “Un esquema que cuenta con ventajas e inconvenientes” para la base sobre la que había que trabajar, el MCL32.

Para Goss, dichas ventajas e inconvenientes dependían de qué elementos estuvieran detrás o delante del bloque principal. Al no contar con el turbocompresor en el frontao del motor francés, el nuevo motor se adelanta en su posición con el nuevo coche, por lo que se gana capacidad con el depósito de combustible y determinadas ventajas aerodinámicas e influyendo en el centro de gravedad del conjunto, es de esperar que positivamente.

Fernando Alonso se subirá por primera vez al nuevo McLaren a final de mes en Montmeló. (Reuters)
Fernando Alonso se subirá por primera vez al nuevo McLaren a final de mes en Montmeló. (Reuters)

“Hemos hecho un trabajo fantástico”

Por el contrario, el conjunto del turbocompresor y MGH-U por detrás ha tenido su impacto sobre la suspensión trasera y en la longitud de la caja de cambios, que también ha tenido que ser rediseñada. En todo caso, el motor francés se asienta ahora más adelantado respecto al nipón, por lo que los técnicos del equipo han tenido que reconfigurar “el chasis, el sistema de refrigeración y la caja de cambios”.

“Hemos hecho un trabajo fantástico, un trabajo realmente fantástico”, se congratulaba Goss. “Tuvimos dos semanas de trabajo muy intenso para solucionarlo, pero sabíamos lo que teníamos que hacer”, añadió en referencia a la premura de plazos disponibles por una decisión tomada al final del verano y con dos semanas de retraso para la planificación idónea del equipo, que al parecer ha podido recuperarse. “Pero conseguimos hacerlo a tiempo sin un compromiso significativo del chasis. Fue un gran cambio”, remataba Goss. En las primeras vueltas que Alonso y Vandoorne den el 26 de febrero en Montmeló, tendrán las primeras sensaciones y empezarán a intuir si McLaren y su equipo técnico han acertado.

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