La superioridad de Saúl le muestra a Donnarumma lo que es el fútbol español

27.06.201722:55 H.

Apenas unas horas antes del partido, lo único de lo que se hablaba en las redes sociales era de que Donnarumma jubaba contra España. El portero ese joven que quiere el Real Madrid iba a aparecer por primera vez en muchas pantallas de televisión de nuestro país. La gente tenía ganas de ver qué tal el chico que apenas está superando la adolescencia y que por lo visto es titular en el Milan desde los 16 años. La expectación no podía ser mayor, el motivo ‘a priori’ lo merecía. Y al terminar el encuentro, la sensación de la mayoría de ese público teleespectador era la que ya sabían de antemano: ¡qué bueno es Saúl Ñíguez!

No dejó el encuentro demasiado que analizar en la actuación de Gianluigi Donnarumma. El que quisiera llevarse una impresión positiva del cancerbero no eligió el mejor partido y no porque estuviera poco acertado, sino porque su influencia en los goles de la sub-21 española fue mínima. ¿Qué más se podía hacer ante tal demostración de superioridad de un futbolista de 22 años que ya ha vivido en el fútbol más que casi todos los jugadores que participan en el torneo juntos? A la espera de la final del viernes, el desarrollo de esta competición no puede hacer más que confirmar que no pertenece a esta categoría, que está muy por debajo de su nivel y que el Atlético de Madrid encontró una mina de oro entre los desperdicios de Valdebebas.

Aun con su impresionante ‘hat-trick’, lo mejor de Saúl está lejos de ser únicamente su olfato goleador, impropio para un centrocampista que estaba llamado a ser, teóricamente, un pivote defensivo. Influye en absolutamente todas las facetas del juego, lo que le hace determinante. Porque Saúl marca, pero Saúl también roba, crea, organiza, ordena y manda. Una ristra de actitudes y aptitudes que le vienen de fábrica pero que hay que saber explotar, responsabilidad directa esta del entrenador.

Albert Celades era de perfil bajo ya de futbolista pese a tener un currículo más que vistoso y unas maneras perfiladas en La Masia. Como técnico, Celades no ha roto un plato. Siempre ha tenido cara de buenazo y esa desventaja la ha convertido en virtud para crear una plantilla de nivel internacional que funciona tan bien como lo hacían otras selecciones españolas anteriores y victoriosas. Su apuesta personal por Marcos Llorente, propiciada, en parte, por la poquísima presencia de Mikel Merino en el Dortmund, ha liberado a Saúl y le ha permitido hacer lo que siempre ha soñado con hacer en el Atlético y que solo hace (¡bendito problema!) en los partidos más importantes.

Donnarumma no pudo hacer nada en ninguno de los tres goles que recibió. (Reuters)
Donnarumma no pudo hacer nada en ninguno de los tres goles que recibió. (Reuters)

Claro que lo que puede hacer Celades no está al alcance de ningún otro entrenador de la Euro sub-21. Nadie tiene esa plantilla. Lo que sí es decisión suya es elegir a Dani Ceballos por delante de Denis Suárez una vez ya empezada la competición. Una variación significativa por lo que había supuesto Denis para este equipo en la fase de clasificación. Ceballos acabó por destrozar a Macedonia y, desde ese instante, ha sido de la partida y uno de los más destacados. Bailó a Italia literalmente en un sentido que entiende muy bien Neymar. Al bético lo cosieron a patadas y para ventaja ‘azzurra’ solo expulsaron a un jugador, cuando en la calle podrían haber acabado dos más.

El lucimiento personal, sin embargo, no siempre va ligado a la efectividad y, en cambio, lo que hace el andaluz siempre suele tener un sentido. No hizo un primer tiempo brillante, nadie vestido de rojo lo hizo, pero en el momento en que Italia bajó el pistón, Ceballos se coronó desde el dominio apoteósico de la pelota, de su cuerpo, del ‘dribling’ y la asistencia. Ese trío de mediapuntas que forma con Asensio y Deulofeu es de una excelencia que muchos combinados absolutos soñarían para ellos.

Y Celades encontró en Sandro el delantero perfecto para el engranaje: no es referencia, al contrario, es uno más de la elaboración ofensiva y muchas veces desde el anonimato. Puede que no toque el balón en diez minutos y aun así generar con sus movimientos inteligentes el espacio que puede aprovechar un compañero. Así llegó el primer gol y el tercero. Todo sostenido por Llorente. Y por Kepa, que se habla mucho de Donnarumma, pero el vasco mantuvo a España a flote en el primer tiempo mostrando en todo momento la seguridad que le ha dado la titularidad en el Athletic. Y ahora Alemania. Que tiemblen…

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