Gaviria gana su segunda etapa en el Giro el día en el que el pelotón se mofó de Pibernik

10.05.201717:42 H. – Actualizado: 2 M.

El colombiano Fernando Gaviria (Quick) logró un doblete en el Giro con un poderoso esprint en la quinta etapa, disputada a través de 159 kilómetros entre Pedara y Messina, en la que su compañero luxemburgués Bob Jungels conservó la ‘maglia’ rosa. Gaviria, de 22 años, a quien no le agrada su apodo de ‘Misil’ por la connotación bélica, se lanzó como un cohete en la recta de meta de la ciudad siciliana de Mesina para levantar de nuevo los brazos y dedicar otra tarde de gloria a su familia, presente en la llegada. A pesar de esta victoria, la imagen de la jornada fue la de Luka Pibernik celebrando su ‘victoria’ al cruzar en primer lugar la línea de meta… una vuelta antes del verdadero final. El joven de 23 años no sabía que había que pasar dos veces por meta y fue objeto de bromas de medio pelotón.

Con orgullo, sus padres y hermana, también ciclista, vieron cómo Fernando volaba en un esprint muy disputado para imponerse al italiano Jakub Mareczko (Wilier) y al irlandés Sam Bennett (Bora). Su gran rival, el alemán André Greipel (Lotto Soudal), fue cuarto. Gaviria, de 22 años, ganador y líder el pasado domingo en Cagliari, volvió a aprovechar la ocasión de lucirse ante sus familiares y confirmó su poder en un alarde de fuerza que le permitió alzar los brazos por delante del italiano Jakub Mareczko (Wilier) y del irlandés Sam Bennett (Bora). Su gran rival, el alemán André Greipel (Lotto Soudal), fue cuarto.

De momento, Jungels volvió a sacar brillo al maillot de campeón nacional, cubierto de rosa. Podrá mantener el privilegio si logra mantener a raya a Geraint Thomas (Sky) y Adam Yates (Orica), el dúo británico que le siguen a 6 y 10 segundos respectivamente. Con el mismo tiempo, los grandes favoritos, con Nairo Quintana, Mikel Landa y Vincenzo Nibali. Jornada tranquila tras el Etna. Guión escrito para los esprinters y cumplido a rajatabla. Hasta llegar al momento decisivo se encargaron de animar el recorrido por Sicilia el polaco Maciej Paterski (CCC Sprandi) y el ruso Evgeny Shalunov (Gazprom). Apenas había bajado la bandera para que echara a andar la caravana y los citados ya se habían disparado.

Fernando Gaviria en el momento de ganar la etapa. (EFE)
Fernando Gaviria en el momento de ganar la etapa. (EFE)

Una larga fuga

Mucho aguantaron en cabeza, siempre controlados por el grupo, que nunca permitió que la diferencia se disparase. Mientras abrían camino, por detrás Gaviria mostraba su interés por el maillot de puntos esprintando y cosechando puntos en las metas volantes. Su idea está clara, quiere llegar a Milán con el maillot morado y unas cuantas etapas. De momento, bien lo lleva. A 25 de meta Lotto Soudal, Orica y Quick-Step tomaron cartas en el asunto para iniciar la caza. Efecto inmediato. Tras 144 kilómetros en fuga, el pelotón dio carpetazo a las ilusiones de Paterski y Shalunov.

Restaban 14 para Mesina, que lucía a pleno sol con las aceras repletas de un público entregado con su ídolo y paisano, Vincenzo Nibali. La organización puso un circuito de 6 kilómetros al que había que dar dos vueltas. Entre curvas aparecieron los nervios por coger un buen sitio para evitar caídas unos y para optar a la victoria otros. En la recta que conducía al primer paso por meta, atacó el esloveno Luka Pibernik (Bahrain), tan cegado por ganar que no se enteró de que le faltaba una vuelta para terminar. Tampoco oyó la campana que avisaba del dato, así que levantó los brazos en vencedor.

Imagen de la quinta etapa del Giro de Italia. (EFE)
Imagen de la quinta etapa del Giro de Italia. (EFE)

Fin de la emoción

Pronto se le pasó la emoción. El pelotón le rebasó cuando ya frenaba para compartir su euforia con alguien. Disgusto para el compañero de Nibali. A aguantar la sorna de los compañeros. Tras superar la última rotonda, de nuevo el gran grupo en la recta de meta. Era la buena, la de la gloria. Orica y Lotto Soudal pusieron al personal en fila, pero el Quick Step volvió a mandar de lanzadera al argentino Maximiliano Richeze, “El Atómico”. Al pibe no le disgusta el sobrenombre, y le hizo honor una vez más, empujando a Gaviria a la zona de combate.

[Lea más noticias sobre ciclismo]

Allí saltó Bennett, la rueda que seguía el colombiano, quien contestó de inmediato. También reaccionó con fuerza descomunal Mareckko, a quien le faltaron unos metros para quitar la miel de los labios al barbudo Gaviria. Esta era la llegaba buena. La segunda para el ‘Cohete‘ de Antioquía. La sexta etapa se disputa este jueves ya en la península después de cinco entre Cerdeña y Sicilia, una jornada larga de 217 kilómetros que llevará al pelotón desde Reggio Calabria a Terme Luigiane.

Let’s block ads! (Why?)

Notas recomendadas

Déjanos tu comentario, tu opinión importa