Empate a miserias en Pamplona

El jugador del Valencia parejo disputa un balón con el osasunista Oriol Riera en el partido de Liga disputado en El Sadar. DANI FERNÁNDEZ

El Valencia se deja empatar ante el Osasuna en el tiempo de descuento después de desperdiciar Parejo un penalti con 2-3 a cinco minutos del final

09/01/2017 22:58

Restan todavía 21 jornadas (una más para el Valencia) para que expire la Liga, pero Osasuna y Valencia, sin distinción, ya deben haber interiorizado a estas alturas que por mucho que se esfuercen, independientemente de los refuerzos que puedan llegar en el mercado de invierno, no van a solventar en un puñado de partidos el empastre que arrastan desde verano por su mala planificación deportiva, en especial los de Mestalla, que presumían de músculo económico. [Narración y estadística]

Tuvo en su mano el Valencia la victoria, pues en el 85 disfrutó de un penalti a favor con 2-3, pero falló Parejo la pena máxima y Clerc, tras un jugadón en el tiempo de descuento con la permisibilidad del Valencia, firmó las tablas. Larga, larguísima se le va a hacer esta Liga al Valencia.

Las miserias de ambos equipos aparecieron apenas iniciado el partido. A los 22 segundos de juego Munir, Rodrigo y Mina ya habían desnudado a la defensa rojilla, pero este último desperdició una maravillosa ocasión, como tantas otras durante todo el curso de una delantera con la pólvora mojada. Tiene que disponer de cinco o seis ocasiones para marcar, con suerte, una. En ese saco no incluimos a Munir, que en relación a los minutos que juega, suele ser bastante efectivo. Porque a los seis minutos, en otro descuido de marcaje del Osasuna, el hispano marroquí cazó un gran centro de Siqueira para dejar clavado a Mario Hernández tras una volea espectacular.

Pero como en casa del pobre (tanto Osasuna como Valencia) la alegría dura bien poco, el conjunto de Voro también sacó a pasear sus horrores defensivos. El lastre de tener que parchear la defensa. Y el marrón se lo comió Mario Suárez, improvisado central, que en la primera llegada de Osasuna convirtió un centro aparentemente sin peligro en un pase en toda regla a Oriol Riera, que se coló por el eje de la zaga para empujar a la red el imprevisto regalito.

Cualquier llegada al área se convertía indistintamente en un suplicio para las zagas, en peligro asegurado. Así transcurrió buena parte del choque durante el primer acto, siendo los carriles de Siqueira y Clerc los que más centros envenenados surtieron para desesperación de Berenguer y Montoya respectivamente.

Hasta que el Valencia le dio por bajar las revoluciones del choque y adueñarse del juego mientras triangularon en la sala de máquinas Enzo Pérez, Carlos Pérez y Parejo. En cuanto se salieron de ese guión, el partido se tornó loco, en un toma y daca con la angustia sobrevolando ambas áreas.

En ese intercambio de golpes, en el momento en el que el Valencia decidió apostar de nuevo por el cuerpo a cuerpo, sacó tajada el equipo de Voro de la forma más inesperada. Parejo ejecutó un saque de esquina muy cerrado y en el primer palo Oriol Riera peinó para desviar la trayectoria lo justo, descolocando a Mario Hernández y marcar en propia puerta.

El Valencia celebró el tanto como si hubiera ganado la Champions, normal. Además, se produjo en el llamado minuto psicológico, antes de marcharse al descanso.

La reanudación trajo consigo otra novedad en el Valencia, como fue la entrada del canterano Lato. Un chaval de 19 años que apunta maneras. Una apuesta valiente de Voro teniendo en cuenta la situación en la que está el Valencia. Al joven defensa se le vio más en tareas defensivas, pero estuvo a la altura porque después de que Diego Alves sacara una mano providencial a Roberto Torres; después de que el mismo protagonista firmara el empate tras sendos despejes defectuosos, Lato apareció para evitar que Sergio León firmara el tercero.

El Valencia había salido encogido ante un decidido Osasuna, que escribió un monólogo ofensivo en el primer tramo del segundo acto, pero visto está que anoche el partido se decantaría para el que menos fallara en defensa. En cuanto el Valencia se sacudió al colista de encima creyó coger el ansiado balón de oxígeno que persigue desde que ganar al Sporting en octubre. Creyó porque el buen tanto de Montoya, ejerciendo de 9 entrando por la izquierda, nada más sentar Voro a Rodrigo, sirvió de bien poquito. Parecía que se le abría el cielo con la pena máxima que disfrutó Parejo tras un claro derribo sobre Santi Mina. Pero al de Coslada le entró el vértigo y chutó flojo para alivio de Mario, que le adivinó el disparo.

Cinco minutos restaban. Cinco minutos en los que Osasuna echó el resto. Y entonces apareció Carlos Clerc, que cogió el balón en el medio campo y avanzó, avanzó metros sin que nadie, nadie del Valencia le saliera al paso para detenerle. Se coló en el perfil derecho del área de Alves como si nada y cruzó el balón. Fue un empate a miserias, a penurias, a la que están condenados ambos equipos. El Valencia tendrá que dar por bueno el empate porque se distancia, al menos, a un punto de sus rivales directos (Granada y Sporting) por el descenso. Así de crudo.

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