El Valencia niega el clásico y jugará la final de Copa ante el Madrid

Tomic (centro) pelea por un rebote con Kravtsov (izda). Adrián Ruiz de HierroEFE

Los ‘taronja’ eliminan al Barça con autoridad gracias a su furiosa reacción en el tercer cuarto y se enfrentarán con el Real Madrid (D/18.30)

18/02/2017 23:20

A un lado un equipo compacto llamado Valencia, sin estrellas rutilantes y sin hombres que se dediquen sólo a calentar la silla. Un ejército de 12 soldados disciplinados y conscientes cada uno de cuál es su función, sabedores de que todos tienen una. Al otro, lo que quedaba de otro equipo que nunca fue compacto y que responde al nombre de Barcelona Lassa. Estrellas que lo son solo a ratos, otras que han renunciado a serlo, y tipos que han ido llegando conforme otros han ido cayendo en desgracia. Si se dudaba a priori del devenir del encuentro era porque al final todo esto es deporte y cualquier cosa puede pasar, y porque cualquier argumento individual del Barça puede bastar para reventar a cualquier adversario. [Narración y estadísticas: 67-76]

Pero no, no sucedió. Los azulgrana amagaron durante los dos primeros cuartos con conducir la Copa hacia un nuevo clásico pero entonces el Valencia recuperó la imagen autoritaria y convincente que había exhibido en cuartos de final. Partirá el Madrid como favorito para renovar el título, pero hasta ahora no hay equipo en Vitoria más fiable y con mejor aspecto que el ejército de Pedro Martínez.

Pese a contar con una nueva lesión, la de Perperoglou, el Barça ofreció buenas sensaciones durante los dos primeros cuartos, apoyando todo su juego en los movimientos de Tomic (17 puntos, 15 rebotes, 4 asistencias). Sin embargo, al regreso del descanso el Valencia reaccionó con furia y en un pispás recuperó la ventaja gracias al trance anotador de Oriola y Rafa Martínez. Sólo Rice parecía capaz de darle la vuelta a la situación, pero no hubo noticias del genial base norteamericano.

Final inédita

Como hace cuatro años, el Valencia volverá a jugar en Vitoria una final de Copa. Será la tercera que vez que busque el título en el Buesa Arena, las dos anteriores sin suerte. Será una final inédita en la que el Real Madrid buscará su cuarto título consecutivo, por segundo año consecutivo con el Barcelona eliminado antes del encuentro final. El año pasado su derrota en cuartos contra el Bilbao no tuvo consecuencias. En esta ocasión, está por ver si Bartzokas sobrevivirá a la decepción, que no sorpresa.

La semifinal comenzó como el cruce de cuartos del Valencia. Pese a que Bartzokas colocó a Diagné de antídoto, Dubljevic dominaba la zona el montegrino y tuvo que salir Tomic para arreglarlo. Y de qué manera. Aunque aguantó el Valencia mientras tuvo en cancha a San Emeterio, el dominio del espacio del pívot croata era total. Cuando no anotaba, forzaba ayudas de defensores exteriores y sacaba el balón hacia el compañero libre de marca. Un enigma indescifrable para un Valencia sin respuestas durante muchos minutos.

A partir del 14-19, el Barça logró un parcial de 17-2 gracias a su juego coral, una defensa intensa y concentrada y el desacierto del Valencia en lanzamientos muy cómodos. Regresó San Emeterio a la pista y paralizó la masacre, pero el Barcelona seguía ofreciendo sensación de seguridad y de tener el control del encuentro. Hasta el descanso, así fue.

Después, sin embargo, el miedo cambió de bando. Pedro Martínez encontró en Oriola un anotador compulsivo y un inesperado analgésico contra Tomic y el Barça, que todo lo había fiado a pivotar sobre el ’44’, se quedó paralizado en ataque. Los ‘taronja’ se lo creyeron y tras seis puntos de Oriola llegaron tres triples seguidos de Rafa Martínez frente a un Barcelona que, ahora sí, recordaba a la versión indolente y desenfocada que ha ido paseando por Europa esta temporada.

El Valencia, que había alcanzado el descanso con 29 puntos, sumó 30 sólo en ese tercer cuarto mágico que le devolvió la autoridad ganada en cuartos y perdida durante los primeros compases de la semifinal. En ese tiempo, los de Bartzokas apenas pudieron anotar 13 puntos, tres de ellos con una canasta sobre la bocina de Koponen, el único jugador que sostenía el juego exterior de los azulgrana.

En el último parcial Kravtsov continuó con el castigo aprovechando la blandura de Tomic bajo el aro. Dejó al Barça cerca del KO con el 56-68, pero Munford, el último de sus mil fichajes le dio aire con un triple y un robo en el centro de la cancha. Una pequeña reacción que careció de continuidad porque el hombre llamado a proporcionársela, Tyrese Rice, tuvo una de sus peores noches como azulgrana (3 puntos, 1/10 en tiros de campo), propiciando un final cómodo para el Valencia que se ha ganado el derecho a soñar.

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