El privilegio de Ferrari que alterará el tablero de la F1: casi 70 millones 'sólo por existir'

08.05.201718:29 H.

“Si eres Ferrari, tienes unos ingresos enormes que te llegan por patrocinios. Estamos pensando en equilibrar los pagos a los equipos para que estén más igualados y haya más justicia”. Con esta advertencia, Liberty Media hizo tambalear a la cúpula directiva de Ferrari. Hasta ahora, la ‘Scuderia’ ha sido la gran intocable de la Fórmula 1 en materia de ingresos. Sólo para reconocer su impacto a nivel mundial, reciben anualmente 68 millones. A esto se suman los beneficios por resultados y otros privilegios, lo que les convierte en el equipo más rico del deporte. Todo ello sin ganar el título. ¿Cómo es posible?

Y hasta que Liberty Media no tenga competencias para transformar la estructura financiera de la Fórmula 1, todo seguirá viento en popa para Ferrari. Según documenta ‘Autosport’, este año recibirán un total de 180 millones de euros en forma de beneficios de la FOM. Mercedes, que fue campeona en 2016, recibirá nueve menos. Y a Red Bull, que también terminó por delante, le corresponden 161. En este peculiar reparto del pastel, que para los equipos más pequeños supone un disparate, Ferrari siempre es siempre el rey.

Una posición… y 108 millones más

Formula One Management baraja anualmente un presupuesto de 1830 millones de dólares. De esta cifra se destina aproximadamente la mitad, unos 940 millones, al reparto de beneficios entre los equipos por los derechos de televisión. La otra parte se dirige a llenar el fondo para los privilegios de equipos históricos y remunerar a los dueños de Fórmula 1, antes Bernie Ecclestone y ahora Liberty Media. Una vez divididas todas las partidas, que aumentan ligeramente cada año por el aumento en el valor del deporte, empieza la pugna por ver quién sale mejor parado.

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Y pase lo que pase, Ferrari siempre tiene la sartén por el mango. A esos casi 70 millones que reciben solamente por su impacto global, se suman otros 35 por haber sido dos veces campeones del mundial de constructores. Comparten este privilegio con Mercedes y Red Bull, por el que reciben cuatro millones más, y también McLaren, con 30 millones. De algún modo, este paraguas auspiciado por Ecclestone en 2013 logra sustentar a los grandes equipos, con Ferrari siempre en la cúspide, y condenar a los pequeños a su desaparición, como ocurrió con Caterham y Marussia.

¿Qué pasaría si todo el dinero se repartiera de forma proporcional? Ferrari perdería 86 millones, Sauber tendría 45 más de los que dispone ahora y, en cómputo, cada uno disputaría el Campeonato con 94 millones. El ejemplo de Force India, que terminó cuarta en 2016 con menos de 70 millones, demuestra que sería una cifra suficiente para poder dar la talla en pista. Bajo el sistema actual, sin embargo, la formación india recibe 108 millones menos que Ferrari pese a acabar solamente una posición por detrás en el último Campeonato. ¿Injusto?

“Lo que sería injusto es proponer y debatir un cambio”, decía este invierno Sergio Marchionne, presidente de Ferrari, cuando Liberty empezaba a cuestionar su privilegio. Este discurso bien lo podría haber entonado McLaren, que aún con su crisis deportiva es la cuarta más ‘rica’ por otros bonus históricos. Hasta 2020 tendrán las espaldas cubiertas, pero a partir de entonces se firmará un nuevo Pacto de la Concordia con el que Liberty buscará más igualdad. Y jugando con fuego (dinero), Ferrari puede amenazar con dejar con la F1.

¿Se atreverá Liberty a cortarles las alas?

Lo único que parece claro es que el reparto más igualitario de 2020 no sólo puede abarcar la supervivencia de los más modestos, sino también una F1 que atraiga a nuevos fabricantes. Pero la incógnita, y donde se juega realmente el futuro, estará en las condiciones. Eliminar todos los bonus por legado o historia encauzaría el deporte hacia un modelo más parecido a la Premier League inglesa, aunque con el agravante de que históricos como McLaren o Ferrari puedan bajarse del barco. Y aunque parezca una vía más justa y barata, puede resultar muy cara a largo plazo.

Bernie Ecclestone ha dejado una estructura económica que Chase Carey quiere transformar. (EFE)
Bernie Ecclestone ha dejado una estructura económica que Chase Carey quiere transformar. (EFE)

¿Sobreviviría la Fórmula 1 sin Ferrari? Por un lado, decir adiós a su gran influencia en el márketing del deporte sería un golpe bajo, especialmente en materia de patrocinios e impacto en la afición. Es aquí donde Ecclestone argumentaba las altas partidas presupuestarias que aún a día de hoy se destinan anualmente a Ferrari. Su compromiso con el deporte es otro tanto a favor. “Necesitábamos que los equipos se quedaran en la F1 hasta 2020, y los más grandes sí lo hicieron”. A este grupo, en efecto, también pertenecen Red Bull, McLaren y Mercedes.

Pero por otro lado, Ecclestone dejó un mensaje que induce al debate. “Si se va Ferrari y las carreras mejoran, quizá no sea algo tan terrible”. En este escenario se plantará Liberty con una premisa compleja: atraer a nuevos equipos, sin perjudicar a los actuales y en busca de una categoría más igualada. Y a la vista de que será un cóctel explosivo que requerirá compromisos en algún frente, Liberty ya ha propuesto a los grandes equipos a comprar parte del accionariado de la F1, quizá como contrapartida a la retirada de sus privilegios. Porque de momento, la promesa de quitar el poder a Ferrari destila ambigüedad en varios frentes.

“En tiempos de tribulación, no hacer mudanzas”, reza un antiguo proverbio que Ferrari ha conseguido aplicarse bien en los últimos años. Aunque sus presidentes parecieran coger las maletas cuando criticaban la aerodinámica en 2011 y los motores híbridos en 2014, nunca parecieron dispuestos a forzar una salida de la F1. Pero sin 68 millones y nuevas marcas de su competencia en el deporte, la puerta de salida puede ser más atractiva que nunca. Otro reto para el futuro de Liberty y la F1, esta vez en los despachos.

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