De las camisetas baratas de Evans al tuit de Russell Crowe a Kristyna Pliskova

24.01.201716:00 H.

1. La rebelión de los abuelos

Roger Federer, por supuesto, pero también Venus Williams, que tiene en Melbourne una última resurrección. Otros que tienen su carrera hecha, como Rafa Nadal o Serena, también están demostrando que esto no es solo cosa de niños, por más que la ATP y la WTA esté deseando que aparezcan nuevas caras para poder renovar el ‘merchandising’ y la cartelería del circuito. Cuando hay tanto talento es complicado. Federer, que llega con su peor ranking en 16 años, ha demostrado una vez más que siempre tiene un poco más de tenis. Venus, después de años errática, vuelve por sus fueros. Está a un paso de la final, algo que no consigue desde 2009. Nadal parece cómodo tras superar sus lesiones. Serena nunca se fue.

2. Cosa de hermanos

Las Williams y los Zverev han conseguido que todo en este torneo parezca repetido. Lo de las hermanas no es nuevo, pues han sido la fuerza más constante en el tenis femenino mundial durante casi dos décadas. Sorprende más el caso de los alemanes. Sasha, con 19 años, está llamado a ser el próximo gran jugador del circuito tenístico y de él se esperaba que ya superase en resultados a su hermano, Mischa, nueve años mayor que él. La carrera del primogénito de los Zverev se ha visto marcada por las muchas lesiones y la inconsistencia, pero en este inicio de temporada ha dado un golpe en la mesa. Su victoria contra Murray, tirando de revés cortado, fue la gran sorpresa del torneo.

Mischa Zverev (EFE)Mischa Zverev (EFE)

3. La vuelta de Mirjana Lucic-Baroni

Su nombre no les dice nada, y es normal, pero ha pasado, a sus 34 años, cuatro rondas del Abierto de Australia y esta jugadora croata de algún modo ha renacido. Su historia es estremecedora, en su juventud llegó a ser una de las mayores promesas del circuito, alcanzó las semifinales en Wimbledon 1999, cuando tenía 17 años ganando a Monica Seles y jugando en la penúltima ronda contra Steffi Graff -nombres de otra época-. Fue también campeona de dobles en el torneo junto a Martina Hingis, pero su carrera terminó ahí. Tuvo que huir de su país con su madre por el miedo a la agresividad de su padre, Marinko. Se refugió en Estados Unidos y no volvió a ser la misma. Ahora, ya con una edad, vuelve a sonreír. Su única victoria anterior en Melbourne fue en la primera ronda de 1998.

4. Las camisetas de marca blanca de Evans

En un mundo que mueve cada vez más dinero y una docena de marcas deportivas, Daniel Evans es una enorme rareza. El jugador británico, eliminado por Tsonga en octavos de final, no tiene ningún contrato de patrocinio firmado, así que antes de cada torneo se va a una tienda de deportes y se compra las camisetas más baratas que encuentra. Las que lleva en Melbourne, según dice, le costaron menos de 20 libras. Hasta hace no mucho vestía de Nike, pero no le han querido renovar el contrato y él ha decidido hacer lo mismo que hubiese hecho un jugador de club social.

5. Mona Barthel y su extraña enfermedad

Australia es siempre el cuadro de las sorpresas. Es el único Grand Slam en el que todos los jugadores parecen empezar de cero, nadie ha competido lo suficiente para saber su nivel real. Barthel, alemana de 25 años, perdió contra Venus Williams, pero antes, en primera ronda, ganó a Mónica Puig, estrella en Puerto Rico, campeona olímpica y otra de esas tenistas que tiene que volver a jugar pronto porque no debería estar lo que le queda de carrera pensando en los logros ya conseguidos. Talento tiene, pero no lo saca. Barthel, además, puede estar muy contenta por lo acontecido. Era una de las junior de más nombre, empezó bien su carrera, pero todo se truncó. Y el año pasado, además, sufrió una enfermedad grave y desconocida que no le permitía siquiera salir de la cama algunos días. “Ya estoy bien”, dice ahora Barthel.

Venus Williams y Mona Barthel (Reuters) Venus Williams y Mona Barthel (Reuters)

6. Los volátiles favoritos

Cuando Zverev derrotó a Murray se dio una paradoja importante, los dos primeros cabezas de serie del cuadro masculino se iban a casa antes de los cuartos de final. Esto, que en otros tiempos no era tan imposible, ahora es una rareza enorme y no pasaba desde Roland Garros 2004. En los últimos años, con el domino abrumador que han ejercido sobre el tenis Federer, Nadal y, posteriormente, Murray y Djokovic sonaba a irreal la mera posibilidad de que algo así ocurriese en un Grand Slam. Los tiempos, que están cambiando.

7. Mal día para ser número 1

Del mismo modo, es también una curiosa coincidencia que los dos cuadros principales del torneo se queden sin sus primeros cabeza de serie en el mismo día. De hecho, algo así no pasaba desde el año 2003, cuando en el mismo día del Us Open fueron eliminados tanto Andre Agassi como Kim Clijsters, que en aquel momento ostentaban el liderato mundial. Hay que decir que fue más entrado el torneo y los jugadores que les eliminaron (Ferrero y Henin respectivamente) tenían bastante más caché que Zverev y Vandeweghe.

Carreño y García-López. Carreño y García-López.

8. Los dobles y los desconocidos

No se les hace mucho caso, quizá porque el nivel del circuito es cada vez menor. Hubo un tiempo en el que los mejores jugadores también partcipaban en el cuadro de parejas, pero eso está ya es pasado. Si se repasa el cuadro masculino, por ejemplo, se ven nombres como Polmans, Whittington, Bolt o Mousley que no suenan demasiado, siendo generosos. Quedan, eso sí, españoles presentes, pues Pablo Carreño y Guillermo García-López se deshicieron en la segunda ronda de Feliciano y Marc López y jugarán las semifinales contra los Bryant. Una competición un poco ‘underground’.

9. Las hermanas Pliskova y Russell Crowe

Karolina Pliskova es, según los expertos, una de las favoritas para ganar el torneo. Es la número cinco del mundo y en tiempos recientes es, probablemente, la jugadora que mejor tenis ha desplegado. Ella tiene una hermana gemela, Kristyna, que perdió con Angelique Kerber en una de las primera rondas. Lo curioso, en su caso, es que se encontró en la derrota con un fan de altura, Russell Crowe, actor australiano que decidió poner un tuit para darle ánimos. “Serás una campeona si así lo decides, eres más poderosa de lo que piensas. Fuerza y honor”, le dijo el ganador de un Oscar.

Kristyna Pliskova (ReuterS) Kristyna Pliskova (ReuterS)

10. Jenn Brady renueva el hotel

Con 20 años se ha convertido en la nueva gran esperanza del tenis estadounidense, lo cual no es decir mucho, porque cada año hay una nueva promesa con la que se embelesan los estadounidenses pensando que esta vez sí. Llámese Stephens, Keys o Mattek-Sands. Brady, que ha pasado tres rondas en el torneo, viene de una de las mayores tradiciones tenísticas del país, pues es parte del equipo de los UCLA Bruins. Pero esta vez ni ella misma esperaba su éxito, pues entró primero en el cuadro de clasificación, donde navegó con éxito, y luego en el general y eso le ha obligado a renovar en dos ocasiones su habitación de hotel. Ella ya se veía de vuelta en casa y ríe al recordar los cambios en el viaje. En los Bruins está a las órdenes de apellido ilustre, Stella Sampras, hermana del 14 veces campeón de Grand Slam.

11. El guiño de Wawrinka

El tres veces campeón, que inexplicablemente siempre está por debajo del radar de los favoritos en este tipo de torneos, estaba jugando en la segunda pista del complejo de tenis de Melbourne contra Seppi cuando una voz en el público gritó “Vamos, Roger”. El suizo, que tiene fama de bromista, se volvió y gritó: “No, está en la Rod Laver”. Su compatriota, cierto es, se jugaba su pase a cuartos en ese mismo momento su pase a los cuartos de final contra Nishikori. El fan se equivocó de pista o, más probablemente, no quiso pagar lo que cuesta un ticket de la central y se conformó con una entrada de paseo, que da acceso a todas las instalaciones secundarias.

12. El espíritu de Robert Kruger

En el cuadro de juniors hay una niña de 14 años, Zoe Kruger, que tiene por delante todo el futuro. Es sudafricana, y hoy aparece en estas páginas no por su tenis, que ya se verá, sino por su apellido. Ella es hija de uno de los grandes ídolos de su país, Ruben Kruger, que formó parte del equipo de rugby campeón en 1996, inmortalizado en el cine en una película de Clint Eastwood. Kruger murió de un cáncer cerebral antes de cumplir 40 años.

13. La grada australiana de Daria Gravilova

El tenis australiano no pasa por su mejor momento, ni mucho menos. Les faltan ídolos, así que la afición del Melbourne Park ha decidido ponerse del lado de Daria Gavrilova, una muy buena jugadora que tiene la nacionalidad desde finales del año pasado. Es rusa de origen, habla inglés con un fuere acento de Europa del este, pero su novio, que fue jugador junior de buen nivel, es australiano. Y ese es el motivo que esgrime para haber abrazado esa nacionalidad. Este año, incluso, ha jugado la Copa Hopman con la bandera del país oceánico.

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