Coutinho despierta al Valencia del sueño y lleva al Barça a la final

Messi felicita a Coutinho por su gol en Mestalla. J. C. CÁRDENASEFE

La salida del brasileño en la segunda parte frustra el sueño de remontada del Valencia, que sujetó a los azulgrana toda la primera parte

El Barça se convierte en el primer equipo que juega 5 finales de Copa seguidas

160 millones de euros bien valen, para empezar, una final de Copa. El Barça peleará su primer título de la temporada ante el Sevilla el próximo 21 de abril gracias a un gol de Coutinho que enterró las esperanza de remontada del Valencia. Rakitic completaría en los últimos minutos la victoria azulgrana en Mestalla (0-2). El brasileño revolucionó al Barça justo en el momento que Marcelino había preparado para asestar el golpe a la eliminatoria. Antes, el líder de la Liga, el equipo imbatible, no había encontrado la forma de solventar una eliminatoria que traía apalabrada del Camp Nou. [Narración y estadísticas]

Un disparo al larguero de Rodrigo cambió el color de un partido que el Barça intentó teñir de azulgrana nada más pisar el césped. Dueño de la pelota, como casi siempre, Messi parecía dispuesto a arrastrar a su equipo a la final lo más rápido posible. Un tanto en los primeros diez minutos helaría Mestalla y fulminaría el sueño de la remontada. El ansia del Barça apenas duró.

Marcelino había pedido a sus hombres cabeza, solidez y picardía en el robo del balón. Sin prisas, sin errores que enterraran la semifinal antes de tiempo. Hacían falta dos goles, pero más que el Barça no encontrara por dónde hacer daño. Mientras Valverde optó por controlar la banda izquierda valencianista con André Gomes pendiente de las subidas de Gayà, el técnico asturiano tuvo más fortuna con su apuesta. El portugués deambuló por el césped sin cumplir ni en defensa ni en ataque mientras Coquelin frenaba el ímpetu de Jordi Alba y molestaba a Iniesta.

El Valencia apostó todo a esperar su momento a la contra. Lo tuvo en un centro de Gayà que Rodrigo remató al larguero. Esa jugada hizo creer que el sueño era posible, al tiempo que la velocidad del Barça se fue apagando hasta acabar caminando sobre el césped, sin que ni siquiera Messi supera por dónde sorprender a un rival arropado y solidario. El único hueco lo encontró Iniesta, pero Suárez, sólo frente a Jaume, se dejó la pelota atrás.

La posesión seguía siendo de los azulgranas, como el pase a la final, pero el Valencia no se rendía. Con Parejo, Kondogbia y Rodrigo, en una posición más retrasa, conseguían que el duelo fuera de ida y vuelta, con el Barça desesperándose y los valencianistas viendo morir sus contras en el borde del área, tanto por ofuscación como por la seriedad que Valverde ha impuesto en defensa con una presión casi asfixiante.

Coutinho era la esperanza tras el descanso y en cuatro minutos sepultó las opciones valencianistas. Apenas había tocado balón cuando cazó en escorzo, casi en la línea de fondo, un centro de Suárez para cruzarlo a la cepa del poste, justo donde Jaume nunca podría llegar.

El error de Gabriel Paulista

El Barça ya podía respirar porque los planes de Marcelino tenían que cambiar más de lo previsto. A este Valencia le pesan las piernas y en los últimos partidos sólo ha conseguido atosigar al rival en su área 20 minutos. El técnico valencianista se la había jugado a que fueran al inicio del segundo tiempo y el gol de brasileño lo frustró. Que este Valencia de enero sea capaz de marcar tres goles era un milagro inalcanzable.

No se rendía Mestalla, algo alentado por la salida al campo de Guedes y Carlos Soler, pero nada cambió. Sin demasiado esfuerzo y con Coutinho desatado, el Barça se había agigantado de repente. La proeza era ya excesiva.

La lesión de Garay y la mejor jugada de Guedes y Soler desactivada por una extraordinaria parada de Cillessen acabaron por minar los ánimos de los valencianistas. De error de Paulista sacó Suárez la oportunidad de servir el segundo tanto a Rakitic.

Seis derrotas consecutivas enlaza el Valencia en este inicio de 2018 (tres en Liga y tres en Copa). Demasiado coste ha tenido la Copa para un equipo cuyo único objetivo exigible es volver a la Liga de Campeones. Entretanto, el Barça vuelve a romper estadísticas y se convierte en el primero que juega cinco finales consecutivas. Hasta entonces, imparable en la Liga, la vista se gira hacia el Chelsea.

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