Chapuzas, averías y decepciones: cuando a Carlos Sainz no le dejan pulir su diamante

16.07.201705:00 H. – Actualizado: 2 H.

Los muy aficionados a la Fórmula 1 sabrán que Carlos Sainz es una persona que suele sonreír bastante. Quizá no como el excéntrico Daniel Ricciardo, pero es raro verle enfadado salvo que haya cometido un error muy grave. En el ‘paddock’ se destaca de él precisamente su amabilidad y saber estar, además del talento. Pero desde que llegó a Silverstone, su cara ha sido un poema. De hecho, ante la prensa ha llegado incluso a alzar la voz sobre los problemas de su equipo. Y cuando alguien como Sainz hace algo así, es que algo está ocurriendo en la trastienda.

Es difícil poner el foco en una causa concreta, porque su enfado es fruto de un cúmulo de circunstancias. En la última cita de Austria, tuvo una avería mecánica que le impidió puntuar. Al llegar a Silverstone, estuvo cerca de no ser inscrito en la carrera tras declarar a su coche ‘inseguro’ por una ‘chapuza’ del equipo. Y para colmo, en la clasificación tuvo un problema mecánico y quedó 14º. Quizá también recordando el ‘dique’ que le ha puesto Red Bull a su futuro, Sainz apareció enfadado por primera vez en toda la temporada. Para alguien que debería tener los ojos iluminados ante su futuro, se trata de una señal de todo menos alentadora.

“Un desastre, esto no puede ocurrir”

A estas alturas del año, es como si el cerebro de Sainz se dividiera en dos. En un flanco, su situación en la pista. En otro, su situación fuera de ella, con todo lo que concierne al futuro. Aquí parece cerrada la esperanza de ir a Renault en 2018, porque Toro Rosso le mantendrá en sus filas por cuarto año seguido. A Sainz no le gustó la decisión y dijo que buscaba algo mejor, pero no le dejarán irse hasta mínimo 2019. ¿Qué mejor forma entonces que devolver la jugada en el otro flanco, la pista, para demostrar que sí está para un equipo grande? La cuestión es que aquí ni siquiera tiene ya todas consigo.

Llegaba a Inglaterra con ganas de quitarse la espina de Austria, pero el ‘susto’ del jueves fue premonitorio. Una de las cuerdas que une la suspensión a las ruedas estaba suelta, y los mecánicos hicieron un apaño: atarla a otra cuerda con unos nudos. A la FIA no le coló y tuvieron que arreglarlo a contrareloj, con la angustia que suponía. El viernes no rodó en ‘Top-10’, tuvo más problemas en los Libres 3 y en clasificación su suspensión quedó dañada. El resultado, fuera en Q2 y un enfado considerable. “Un desastre, no pueden pasar estas cosas”. Y lo decía con razón.

Así fue el 'apaño' de Toro Rosso a su coche. (FIA)
Así fue el ‘apaño’ de Toro Rosso a su coche. (FIA)

Dejó la clave en la siguiente frase: “hoy era un buen día para brillar”, quizá recordando cómo en una zona media más volátil que nunca no está podiendo dar el ‘zarpazo’ que necesita para seguir agrandando su palmarés y, quién sabe, ser ‘el mejor de los mortales’ tras Mercedes, Ferrari y Red Bull. Un día se cuela Williams, otro McLaren y otro Haas, pero Sainz esperaría de Toro Rosso una consistencia para estar siempre entre los diez primeros que no tiene a día de hoy. Convive con un coche que responde, pero no siempre. “En unas curvas vamos muy bien y en otras no”, resumía. Por esta inestabilidad van los tiros de su enfado.

La lluvia, ¿el dardo ansiado a Marko?

¿Se puede acabar con una sonrisa este fin de semana donde –para colmo– le ha vuelto a ganar su compañero Kvyat en clasificación? Su baza está en la lluvia, un factor donde podría brillar sobre muchos otros pilotos. Porque si la carrera es en seco, “no se si estaremos luchando por los puntos”. En otras citas, aún saliendo atrás como en Silverstone, siempre lo veía como un objetivo al alcance. Que aquí no lo sea depende en parte del coche, pero también de unos terremotos internos que parecen estar afectándole personalmente, desde la tensión cruzada con Red Bull hasta su empeorada relación con Kvyat.

Sainz, visitando la escapatoria en el Circuito de Silverstone. (Reuters)
Sainz, visitando la escapatoria en el Circuito de Silverstone. (Reuters)

El mejor remedio, sin duda, sería hacer una actuación brillante en Silverstone, que además es uno de sus circuitos favoritos. Las previsiones dan un 50% de lluvia, y no habría nada mejor para quitarse la espina de Austria que mandar una respuesta a Helmut Marko y los mensajes tan amargos que lanzó desde allá. Con la prensa alemana, de hecho, ahondó en la herida. “Por mucho que haya un contrato, si un piloto se quiere ir, no merece la pena alargar la agonía”. La de Sainz parece estar desgastándole en algunos flancos, y antes del parón veraniego en agosto necesita sí o sí un golpe de efecto.

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Sabiendo lo difícil que sería en seco, ¿y si Sainz hiciera otra gesta en mojado al estilo de China, donde acabó 7º? Tampoco le vendría mal ese cambiante “seco, mojado, seco, mojado” que planteaba Alonso para poder dar ese ‘martillazo’ ansiado a Marko, Kvyat, los problemas mecánicos y a todos los que están convirtiendo esta etapa en una de sus más difíciles en la Fórmula 1.

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