12 películas de los últimos meses que nos devolvieron la fe en el cine (Parte I)

 

Veníamos de una racha nefasta. El 2016 siempre lo recordaremos por hacernos vivir un periplo agotador por el desierto cinematográfico. Salvo contadas excepciones, la cosa resultaba horrible. Afortunamente, las últimas semanas nos iban dejando brotes verdes, sugiriendo una recuperación que terminaba por confirmarse con un principio de 2017 arrollador. Atentos, porque estas son las 8 películas que nos devolvieron la fe en el cine.

1. La Llegada: Podría ser la mejor película de ciencia ficción del nuevo milenio. Nunca una película de extraterrestres se había gestionado con semejante lógica. Puede que sea la primera ocasión en la que nos creemos todos y cada uno de los pasos dados en la gestión de la crisis alienígena. Así transcurren dos tercios de película que nos cautivan con su audacia, su increíble puesta en escena y una inteligencia asombrosa. Mientras, insensatos de nosotros, pensamos que la cosa no puede mejorar más. Complejo de una manera lírica, el último acto de La llegada es un ejercicio cinematográfico de esos que se recuerdan para siempre.

2. Animales Nocturnos: En esta ocasión, Tom Ford es el que nos ofrece un cóctel de insanas emociones con otra cinta de esas que dejan marcado. Como no podía ser de otra forma, la película vuelve a descasar sobre un plantel de actores descomunales. Elegancia en estado puro por parte de un tipo cuya carrera tras las cámaras bien puede compararse a su trayectoria como diseñador. Gran acierto por parte del director de Un hombre soltero, explorando las aristas más cortantes de las emociones humanas.

3. Hasta el último Hombre: Mel Gibson es una de las mejores cosas que le ha pasado al cine moderno. Puede que a veces su problemática forma de ser nos distraiga, pero la auténtica realidad es que este tipo imagina planos y se marca puestas en escena como nadie. La historia de Desmond Doss, el primer objetor de conciencia del ejército en recibir la Medalla de Honor del Congreso, se convierte en la excusa ideal para mostrar un auténtico alegato antibelicista y una de esas películas más radicales en cuanto a recordarnos lo bien que se vive en paz. Enorme.

4. Comanchería: Y es que este western moderno es cine en esencia pura. Un padre divorciado y su hermano ex-convicto recurren a un desesperado plan para poder salvar la granja familiar, en el oeste de Texas. Este pasa por robar varios bancos antes de que termine el plazo para el embargo. Así se presenta una cinta de sombreros calados, pistoleros y nostalgia emocional. La lírica sucia del guión de un Tyler Sherindan (Sicario) se encuentra con la mano de un director que transforma el libreto en un pasillo entre la moralidad y la tensión.

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