The Flaming Lips / Oczy Mlody

flaming lipsAunque hayan pasado casi cuatro años desde la edición de ‘The Terror’, el último disco de estudio oficial de The Flaming Lips como tal, ni lo hemos notado. La hiperactividad de la banda liderada por Wayne Coyne es tal que han dado titulares y novedades con regularidad durante todo este tiempo. Pese a ello, ‘Oczy Mlody’ sí tiene todo el halo de marcar una nueva etapa del grupo: tanto en lo estético, una especie de yuxtaposición de la psicodelia 60s y 70s con la era Tumblr, como en lo conceptual.

Desde esos parámetros, el decimocuarto álbum (se dice pronto) del grupo de Oklahoma City no podía tener un punto de partida más sugerente: ‘Oczy Mlody’ imagina a A$AP Rocky y Syd Barrett (según ellos, pasado y presente de la psicodelia, aunque creen difícil que los seguidores de uno puedan serlo del otro y al revés) en medio de una tormenta, como si fueran Dorothy y el Espantapájaros de ‘El Mago de Oz’ (y sin tener claro quién sería quién), que les transporta a un mundo en el que los cuentos de hadas y el futurismo van de la mano, un mundo en el que todo el mundo consume Oczy Mlody, una poderosa droga (no es casual que el tempo del álbum sea eminentemente narcótico) y cuyos efectos físicos y adictivos se curan durmiendo. Otra verdadera flipada marca de la casa que suena la mar de bien y que, mirando los vídeos que han ido mostrando para algunas de estas canciones (especialmente el de ‘How??’), no resulta difícil imaginar.

¿Y cuál es la traslación musical de todo esto? Lo cierto es que lo del encuentro Barrett/Rocky es del todo intencionado. ‘Oczy Mlody’ es una amalgama de psico-rock (con más sintetizadores que guitarras) sobre cajas de ritmo que, cuando no suenan kraut, efectivamente tienen una clara querencia por el hip hop. ‘Oczy Mlody’ (que, por cierto, significa “ojos de los jóvenes” –“eyes of the young”– en polaco y que se extrae de ‘Blisko Domu’, un libro cuya lectura era para Coyne tan inspiradora como incomprensible), el instrumental que abre el disco y detonante del ambiente que gobierna en él, es un gran ejemplo de ese sonido. También lo encontramos en ‘Nigdy Nie (Never No)’, la apasionante ‘There Should Be Unicorns’ y en ‘How??’, ese tema ambiental, flotante y magnético que sirvió de presentación a este disco.

Sin embargo, pese a sus notables hallazgos, algo no funciona en ‘Oczy Mlody’. El disco comienza muy bien (donde además de los temas ya citados destaca ‘Sunrise (Eyes of the Young)’, en una línea muy ‘Yoshimi Battles The Pink Robots Part 1’) y termina casi igual, con la preciosa ‘The Castle’ (‘Yoshimi…’, de nuevo) y ‘We A Family’, el épico corte que cuenta, acertadamente, con la intervención de su amiga Miley Cyrus. Sin embargo, cuando uno se somete a la hora de duración de este álbum, por ahí en medio (‘Galaxy I Sink’, ‘Do Glowy’…) uno tiene la sensación de que no está pasando realmente nada sustancioso. Aunque sonoramente sea impecable, audaz y plagado de detalles (una vez más, han contado con la asistencia en la producción de Dave Friddman), es evidente que al conjunto le falta punch, algo que uno recuerde poderosamente cuando termina el álbum. En los días de consumo a toda velocidad que vivimos, un disco en el que el 60% de los cortes parecen más interludios que singles, no lo tiene fácil. No atisbamos una manera factible de asistir a un directo centrado en este álbum sin provocar bostezos y deserciones masivos, honestamente.

Lo curioso es que, escuchando de forma aislada cosas como ‘One Night While Hunting Faeries and Witches and Wizards’ o ‘Listening To The Frogs With Demon Eyes’, resultan realmente fascinantes, en sus imaginativas derivas. Por eso, emerge también la sensación de que, quizá, la secuencia elegida para la edición digital no es la más adecuada. Y es que, como viene ocurriendo con cada lanzamiento de The Flaming Lips desde ‘The Soft Bulletin’, sus álbumes (ocurría igual con ‘Embryonic’ y ‘The Terror’) son más bien una experiencia que reclama a gritos una cuidadosa escucha a oscuras (lo de acompañarlo de psicotrópicos ya es una opción muy personal) de las cuatro caras de su edición vinilo. Si asumimos que es así, que esa es la única manera de consumir, disfrutar y comprender adecuadamente sus obras, The Flaming Lips se postulan como la banda más próxima en nuestros días (no hablamos de resultados comerciales, obviamente) a los Pink Floyd más icónicos. Desde su propia y alucinógena dimensión, claro está.

The Flaming Lips son cabeza de cartel de la próxima edición de Vida Festival.

Calificación: 7,7/10
Lo mejor: ‘How??’, ‘Oczy Mlody’, ‘There Should Be Unicorns’, ‘The Castle’
Te gustará si te gustan: Pink Floyd, Animal Collective y, quizá, A$AP Rocky.
Escúchalo: Spotify

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