Lana del Rey / Lust for Life

lana-del-rey-lust-for-life-coverAtar bien un álbum puede parecer una tontería, pero no lo es. Una de las primeras impresiones que surgen tras escuchar el nuevo de Lana del Rey de principio a fin es que supone el mejor atado de su discografía -el mismísimo ‘Born to Die’ terminaba con ‘This Is What Makes Us Girls’ que, sí, era resultona, pero desde luego no estaba al nivel del tema que lo abría. Aquí, en cambio, el lead-single ‘Love’ y ‘Get Free’ son dos de los puntos más destacables del disco para quien esto escribe (y la segunda refleja el concepto de ‘Lust for Life’ más que el corte titular). Pero no son en absoluto los únicos momentos recomendables de un trabajo que tiene intención de gustarles a quienes añoran sus comienzos, a quienes han seguido con gusto su camino y a quienes tenían ganas de verla en otros terrenos. No en vano, se ha rodeado de un equipo en el que se mezcla gente con la que ya ha colaborado (Emile Haynie y Justin Parker, a quienes no veíamos desde la época ‘Born to Die‘, y Rick Nowels, en la producción de todo su material anterior) con nombres totalmente nuevos en su discografía (Max Martin, Benny Blanco, Metro Boomin, Boi-1da), además de los anunciados featurings de Stevie Nicks, The Weeknd, Sean Ono Lennon, A$AP Rocky y Playboi Carti.

A la arriesgada decisión de despachar los dos primeros singles (‘Love’ y la sugerente ‘Lust for Life’ junto a The Weeknd) nada más empezar no le sigue en la secuencia un bajón; más bien nos llevamos una agradable sorpresa con ’13 Beaches’, de la que no esperábamos mucho y resulta ser una de las mejores demostraciones vocales de su carrera. La fama y el amor turbulento, temáticas presentes en todos sus álbumes, son los protagonistas de una canción en la que la cantante se “muere por tener algo real” y, en general, de la primera parte del disco. A través de temas como ‘Cherry’ -ese juego en “and all of my peaches (are ruined (bitch) )”…-, ‘White Mustang’, ‘In My Feelings’ y las ya conocidas colaboraciones con los raperos Playboi Carti (‘Summer Bummer’) y A$AP Rocky (la anterior y ‘Groupie Love’), entendemos a quienes vaticinaban un “regreso a los orígenes” en este nuevo trabajo de la neoyorquina. No, no son los mismos sonidos de ‘Born to Die’, y además en su debut nos hubiese sorprendido muchísimo la Lana empoderada que llama “perdedor” a G-Eazy (¿o no?) en ‘In My Feelings’ y le espeta “who’s tougher tan this bitch? / who’s free-er than me? / you wanna make the switch? / be my guest, baby”. Pero sí que hay cierta similitud en esta primera parte… hasta llegar a la canción que compuso tras su paso por Coachella.

Con ella se inicia una serie de temas donde la autora de ‘Ultraviolence‘ baja los beats y sube las implicaciones políticas, en ocasiones con mayor fortuna (‘When The World Was At War We Kept Dancing’), otras quedándose a medio gas (‘God Bless America – And All The Beautiful Women In It’). Este territorio hasta ahora inexplorado por ella es una de las novedades que presenta este ‘Lust For Life’, junto a las numerosas colaboraciones: de poder presumir de cero featurings en su discografía pasa a ofrecer ¡cinco! en este disco. Había quienes temían un desastre, pero lo cierto es que tanto el de Stevie Nicks (‘Beautiful People Beautiful Problems’) como el momento folkie junto a Sean Ono Lennon (‘Tomorrow Never Came’) son grandes aciertos. Podemos sentir la magia de la vocalista de Fleetwood Mac cuando empieza su parte, y la atmósfera del corte con el hijo de John y Yoko es también un territorio en el que no la habíamos visto. Parece como si, tras el regalo a los nostálgicos de ‘Born To Die’ que supone la primera parte, la cantante haya querido realizar un viaje introspectivo en la segunda, y a la vez retarse a hacer cosas que antes había evitado.

Ese viaje introspectivo es especialmente llamativo en las tres últimas canciones, que podrían dar forma a un nuevo ‘Tropico’: a través de ‘Heroin’ (conectando temáticamente con ‘Swan Song’), ‘Change’ (la única 100% acústica) y ‘Get Free’, pasa de querer huir y hacer como que sus problemas no existen -cuando no directamente buscar más problemas- a considerar la posibilidad de dar un golpe de timón, y finalmente verse capaz de hacerlo, aunque no esté aún en ese punto. La referencia a ‘Ride’ en el estribillo de esta última es una respuesta a lo que Lana planteaba en aquel primer single de ‘Paradise’, y la ¿inspiración/copia? de ‘Creep’ -suponemos que en algún momento se pronunciará sobre esto- puede entenderse como homenaje en tanto que la letra del hit de Radiohead no podría estar más alejada del optimismo con el que se cierra el disco. Sea como sea, ese “out of the black / into the blue” te transmite ya desde la primera escucha (y las demás solo lo confirman) que se va a hacer un hueco entre el top de frases que forman parte de su identidad como icono de la cultura pop, como el “I heard that you liked the bad girls honey, is that true?”, el “I am fucking crazy, but I am free” o el “love you more than those bitches before”. Al tiempo.

¿Es una repetición de ‘Born to Die’? No. ¿Los feats acaban comiéndose su personalidad? No (bueno, Stevie Nicks se come a cualquiera, pero eso es excusable). ¿Está libre de altibajos? Pues tampoco lo está. Pero es quizás su trabajo más interesante en cuanto a lo que reúne y las posibilidades que se abren. En su entrevista con Pitchfork de hace unos días, ella hablaba -entre otras muchísimas cosas- de su intención de eliminar de los visuales del tour algo tan identitario en ella como la bandera estadounidense, debido a la presidencia de Trump. Otro cambio más, como el de aparecer en la portada sonriendo por primera vez. Podríamos pensar que no tiene sentido que, tras años de paraísos oscuros, amores ultraviolentos y días muy negros, justo le dé por sonreír en los EEUU de Trump. Pero sí que lo tiene: conecta con su renovada concepción de su música como influencia política, y el interés en transmitir que rendirse ante el contexto, agachar la cabeza y “dejar de bailar cuando hay guerra” no es una opción, que ahora es cuando hay que sacar la alegría y fuerza para luchar.

Más allá de lo político, esto de la alegría no significa que ‘Lust for Life’ sea Lana hablando de lo feliz que es en la casa de la gominola… pero sí tiene, como anuncia desde su título, un concepto vitalista. Un interés en agarrarse a la vida, experimentar activamente todo lo que ésta tiene que ofrecer, y no dejar que las cosas pasen a su alrededor mientras ella está (in)cómodamente adormecida. Como dice en ‘Get Free’, “I had to decide to play someone’s game or live my own life”. Y parece que ha tomado una decisión.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Lust for Life’, ‘Get Free’, ‘Love’, ‘Beautiful People Beautiful Problems’, ‘Tomorrow Never Came’, ’13 Beaches’
Te gustará si te gusta: tanto la Lana de ‘Born To Die’, como la más contemplativa, como la que prueba nuevos caminos. Y si te gusta pensar que no es contradictorio levantar una pancarta en una manifestación mientras las pulseras de festivales cuelgan de tu muñeca.
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